Cho co la te

Nunca he sentido esa gran pasión que sufrís muchos de vosotros por el chocolate. Ese deseo oscuro, adulto, que, en ocasiones, roza la lascivia, lo lujurioso, el sudor… Me gusta el chocolate, de verdad que sí, pero soy capaz de abrir la nevera de mi casa y ni siquiera ver que hay una tableta. Para algunos, incluso con la nevera a rebosar, parece como si el chocolate tuviera luces rojas o emitiera algún cántico de sirena y, tal es la pulsión que sienten, que no pueden evitar darle un pellizco. Yo puedo renunciar al último bombón de la caja. Sin problema. Me lo como con gusto, si me toca, pero puedo no comérmelo. No soy de los de… CHO CO LA TE… Una actitud que me recuerda inevitablemente a…

Salvando todas las distancias, en mi casa Sloth es mi hija Ana. Salvando todas las distancias, digo, porque mi niña es guapa y lista a más no poder, hasta el punto de que tengo comprobado científicamente que es lo más bonito que hay sobre la tierra.

Pero su actitud con el chocolate… Pobrecita mía… Es CHO CO LA TE.

Tanto es así que cuando tuve la idea, y en qué momento, de preparar una selección de cigarros para fumar con chocolate, a pesar de mi reticencia lógica de padre responsable, se sumó con entusiasmo al proyecto. Con mucho entusiasmo y algo de ansiedad:

— Papá, ¿has escrito ya el reportaje? – me pregunta TODOS los días.

Pero no. No lo he hecho porque, sobre todo, su voluntariosa involucración ha dado al traste con mi plan inicial.

El chocolate descansa intacto en la nevera, a salvo de su ataque (de momento), como si una manada de gacelas pastara indolente en medio del Serengueti, ignorando a las leonas que merodean por los alrededores, a sabiendas de que hay un poder mágico, la patria potestad, que de una forma casi increíble…

Ni patria potestad ni leches. Me he despistado un momento y ya me he encontrado una de las cajas vacías…

— Es que de este tenías dos – me dice con cara de buena cuando se lo reprocho.

Lo dicho: CHO CO LA TE

PAN CRA CIO

La idea parte del día en que Manuela Romeralo nos regaló una hora fantástica en Instagram:

Hacia el minuto 15, por si no lo quieres ver entero (harías mal, pero lo entiendo), ella enseña este chocolate:

Fumada… Chocolate aromatizado al tabaco. Lo he buscado, pero no he sido capaz de encontrarlo. Agradeceré la ayuda porque me encantaría probarlo.

La cosa es que yo, de chocolate, conocimiento poco, nivel usuario y, como os he dicho, usuario normal, sin mucha pasión. Pero sí que sé, sobre todo porque lo he oído mucho, que el chocolate forma buena pareja con el tabaco. Es lógico pensarlo: los dos aparecen a los postres, son sabores oscuros, uno de los matices más sutiles y elegantes de un buen tabaco son los aromas a cacao, con su amarga untuosidad, su sabor largo y su profundidad.

Así que pregunto a quienes saben, miro por internet blogs especializados, publicaciones de revistas gourmets y me encuentro con esta maravilla.

Con ese nombre: PAN CRA CIO. CHO CO LA TE. Tienen una web muy chula.

CHOCOLATES PANCRACIO

Están en Valencia, pero te mandan el chocolate a casa, tiene buenas críticas en revistas especializadas, buena pinta, preciosa presentación… Me hacen un pack de seis que me soluciona la entrada…

Hecho. No busco más.

LA INTERVENCIÓN

La idea es sencilla. Con una selección de seis chocolates de Pancracio, los pruebo y, con lo que me cuenten en boca y nariz, me estrujo la cabeza y les coloco, a cada uno, según mi muy particular gusto, seguramente un Davidoff y un La Flor Dominicana…

CIGARROS CON GARANTÍA PERSONAL – BURKINA THE LOT

… más algún habano, un Honduras, un Nicaragua y otro más, no sé, un buen tabaquito canario o mexicano. Lo que hago siempre: un variadito de fortalezas y procedencias.

La armonía en boca, al fin y al cabo, es una utopía, algo a lo que, quizá, podemos aspirar, pero no tiene un dogma, no existe un libro de instrucciones, ni una regla de oro que señale claramente lo que es y lo que no es armonía. Doctores tiene la Iglesia, claro.

Yo estaba dispuesto a hacer esa propuesta, de una vez, una sola entrada, pero, una tarde, haciendo la compra, aparece mi hija con unas tabletas de chocolate del supermercado…

— Mira, papá – y pestañea mientras me lo suelta-. Para tu reportaje…

CHO CO LA TE.

Con menta, con naranja, con chiles, con pera, con yogur, con avellanas, con… Es que venden chocolate artesano ¡HASTA EN LA GASOLINERA!

El resultado es que Ana se va hartar de chocolate y que yo tengo un lío que ya no sé ni por dónde empezar, pero, desde luego, la idea inicial de Pancracio con tabacos del mundo ha quedado aparcada.

Por eso y por otra razón que creo que os va a sorprender.

QUE NO TE LO DEN CON QUESO

He cambiado la mecánica: el chocolate lo probamos juntos Ana y yo y, de lo que ella me diga, y es muy buena en la difícil tarea de ponerle nombre a los aromas, tirando de memoria olfativa, yo iré sacando, poco a poco, un tabaco con un chocolate.

Pero hay otro problema y es que ya he hecho alguna prueba y la primera conclusión que he sacado es muy desilusionante… Tanto… Que he tenido que llamar a David Cagigas, Finito de Santoña, para comentarlo con él.

DAVID CAGIGAS – MIRAME CUANDO TE HABLO

Y David está de acuerdo conmigo: es falso. Es un mito. El chocolate no es tan buena pareja del tabaco. Eso no quiere decir que no esté bueno o que no haya fórmulas, pero, en principio, meterte un trozo de chocolate en la boca y dejar que su sabor te inunde el paladar antes de dar una calada al puro NO potencia los aromas del tabaco, ni los resalta de ninguna manera ni saca contrastes ni los complementa.

CHO CO LA TE.

Y yo tengo ahí 20 tabletas.

¿Sabéis a lo que me recuerda y mucho? A la historia que explica la expresión «Que no te lo den con queso» que, según dicen, viene de cuando se compraba el vino a granel y al comprador le daban un poco de queso antes, porque los lácteos preparan la boca para el paso del vino, lo redondea en boca… Hace que un vino malo pase por bueno.

El chocolate actúa igual con un tabaco malo, lo hace pasar por bueno, lima sus aristas, le presta la profundidad y el sabor largo que, quizá, al tabaco le falta, pero personalmente yo no lo puedo recomendar para un buen tabaco…

Y en Burkina The Revist sólo se recomiendan buenos tabacos.

SIN EMBARGO…

David Cagigas no sólo me da la razón, sino que, además, me aporta un motivo que, verdaderamente, me convence. Seguramente, cuando lea esta entrada va a puntualizarlo en un comentario como es un tiquismiquis, pero espero con ansiedad su puntualización porque será acertada… Los aceites del chocolate son demasiado espesos, por eso su sabor es tan largo, pero tapan las sutilezas y la complejidad aromática de un buen tabaco.

Por eso, para un tabaco que pica y ya… Mucho chocolate y a disfrutar. Y si el chocolate es de menta, de pera, de canela, de avellana, de lo que sea… A disfrutar más.

Sin embargo, David no sería David si no me diera una solución: rebajar el chocolate. Me sugiere, él que es apañado y que le mola infusionar y experimentar, que me líe con ollas y que monte un lío en mi casa para fumarme un puro con chocolate que yo no estoy dispuesto. Sobre todo porque, a lo mejor, me pongo con un caldero y doy con la fórmula del elixir de la eterna juventud o con la piedra filosofal, pero Burkina The Revist pretende haceros una propuesta facilita… Compra el chocolate, enciende el puro, abre la tableta, taka y a fumar, como Homer Simpson, y no me compliques mucho la vida.

¿Todo este rollo para decirme que el chocolate y el tabaco no maridan? El chocolate y el tabaco maridan a la perfección si a ti te gusta combinarlos consumirlos juntos y eso te satisface. No necesitas saber más.

Pero, si nos ponemos en plan matices… No. No hay maridaje

¿O sí?

¡ABRO EL DEBATE!

Pero David tiene razón: rebaja la intensidad del chocolate y ¡funciona!

Hay otra solución. Sin infusiones. ¡Y la he pensado yo solito! Pero ya os la cuento otro día, cuando os presente el primer chocolate con el primer cigarro.

Ya lo tengo pensado.

8 comentarios de “Cho co la te

  1. Maribel dice:

    Jajaja, me encantan tus artículos.
    No sé si maridan o no. Pero dan placer. Y sacan una sonrisa
    También a mí me encanta el chocolate y como tu hija, pruebo todos los que encuentro. Si que no debo hacerlo.
    Después de cenar una onza de chocolate con frambuesas para terminar el día.
    Que descanséis.

  2. Cesar Perez dice:

    Javier a mi hija le ocurre lo mismo , está claro que no se llevan bien , nosotros en las catas lo hemos usado entre puro y puro para limpiar la boca de sabores ,vamos como en las bodas el sorbete de limón , pero si te gusta pues adelante , lo que se dice siempre cada uno lo que le guste , Un abrazo

    • JAVIER BLANCO URGOITI dice:

      El chocolate, sobre todo muy oscuro, con un trago de agua después, te deja la boca muy bien preparada para el tabaco. Es algo que decía siempre Ángel García Muñoz. No hay maridaje, por tanto. Otra cosa es que esté bueno. Claro que lo está. Lo de nuestras hijas, pobres, una condena para ellas… Un abrazo!

  3. David dice:

    Lo que te comenté es que el aceite del chocolate me satura las papilas gustativas y además se queda en la boca demasiado tiempo, lo que hace que su sabor sea largo en boca, tal cual lo has escrito, así que el tiquismiquis no tiene nada que añadir.

    No es que el chocolate sea por ello un mal compañero del tabaco para nada, pero hay que modular la cantidad que se toma, ya sean rebajándolo o reduciendo la cantidad consumida, incluso en virutas, porque al final el chocolate puede ser una nota del tabaco que cae en la categoría de los torrefactos junto con el café, por ejemplo.

    Pero desde luego no va con todos los cigarros, el Falto que me fumé hace unos días tenía al menos cinco años de añejamiento y si lo hubiese consumido con chocolate, no me habría enterado de muchas de sus notas, muy delicadas ya por su edad. En cigarros con añejamiento prolongado o cigarros de baja intensidad de sabor, aroma y/o fortaleza, yo ahí me pensaría la toma de chocolate para un maridaje.

    Y por supuesto, todo esto podría cambiar si estuviéramos consumiendo bebidas con niveles de acidez altos, que ayudarían a limpiar la boca de ese aceite pero también podría alterar las características del tabaco teniendo en cuenta que este es la estrella y los demás componentes del maridaje deberían complementarlo, o al menos, resaltarlo. Ósea, nuevamente, habría que andar con tiento.

    En conclusión, el chocolate lo tomaría con condiciones y bastantes condicionantes para hacer un maridaje, pero en general lo de siempre, cada uno lo que le tire y si lo considera adecuado y sobre todo, lo disfruta, adelante.

  4. Fuica dice:

    Yo lo uso en el tercer tercio de puros grandes hondureños y dominicanos, sobre todo si llevan poco tiempo en el humidor, pero para enmascarar el amoniaco y poder fumarmelo hasta el final. Ese sería otro buen tema, si la procedencia del tabaco influye en el sabor a amoniaco final o no tiene nada que ver…

    • JAVIER BLANCO URGOITI dice:

      El sabor a amoniaco en un cigarro es un defecto y, además, es un defecto de difícil corrección, porque la falta de fermentación no se pasa con el cigarro en el humidor ni aunque lo tengas durante años. LA procedencia del tabaco no influye en eso. Sólo un mal proceso. Un abrazo!

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