Fortaleza: EP Carrillo Pledge Prequel - Burkina the revist

Fortaleza: EP Carrillo Pledge Prequel

Al final voy a hacer «dos entradas» por el precio de una y me explico. Javi me pasó dos EP Carrillo Pledge Prequel para que los probase, pero nunca, bajo ninguna circunstancia, escribiera yo una entrada sobre este tabaco, que, por cierto, es ya complicado de encontrar en nuestro país. Sin embargo, en uno de esos directos que hace por Instagram, afirmó sin sonrojarse que la fortaleza de Pledge Prequel es alta, cuando yo, revisando mis notas, encontré que tras las primeras cinco bocanadas, esa fortaleza alta bajó hasta estar, incluso, por debajo de la media de los cigarros que yo fumo.

Ahí fue cuando me pregunté de dónde podría salir esta disparidad de opiniones en algo que es relativamente sencillo de analizar, como es la fortaleza de un tabaco. Los puros, ya nos lo ha dicho hasta la saciedad, hasta el punto de llegar incluso a creérnoslo, van al cielo, pero, anteriormente ¿han tenido cuerpo?

FORTALEZA O CUERPO

De nuevo, voy a tener que introducir un elemento ajeno al tabaco (ya lo siento) para analizar un cigarro. Uno que voy a importar del mundo de los vinos: el cuerpo. Que me libre la naturaleza de abusar de conceptos que ni siquiera los elaboradores de tabaco mencionan, pero después de escuchar a Javi tuve que ponerme a pensar en los elementos que hacen que un cigarro parezca más potente de lo que realmente es y, para ello, he pensado en echar mano de ese parámetro con el que se analiza el vino y que, como ya he mencionado, es el cuerpo.

¿Qué es el cuerpo? Es un tema que dentro del mundo del vino genera su controversia, en cuyos huecos los poetas habituales generan debate, generalmente, sin ningún tipo de criterio sólido. Lo más ajustado al sentido común que he escuchado sobre “el cuerpo” es que está compuesto por distintos factores dentro de los que se incluyen: la tanicidad, el dulzor (o, al menos, la percepción que genera en boca), el alcohol y, a todo esto, hay que restarle la acidez.

Aunque parezca una fórmula matemática compleja en realidad es de una simpleza tremenda. Voy a poner dos ejemplos totalmente dispares para que se entienda bien: un vino joven blanco y un vino con un añejamiento prolongado, pensado para evolucionar en botella.

VINO BLANCO, VINO TINTO

El vino blanco joven suele ser de cuerpo ligero. ¿Por qué? Aplicando los parámetros anteriormente comentados, es un vino que carece de tanicidad, es seco, con niveles de alcohol relativamente bajos, entre los 11 y 12 grados y unos niveles de acidez altos o, al menos, eso se espera de un vino de esas características. Todo eso provoca que lo encontremos ligero.

Vayamos al caso contrario, un vino tinto con dos años de barrica nueva y niveles altos de concentración, y de clima moderado, como puede ser un Ribera del Duero. La tanicidad va a ser alta, al igual que su alcohol, que no baja de 14 grados, con cierta sensación dulzona debido al glicerol. Además, y a pesar de su acidez alta, también vamos a encontrar una concentración alta de aroma y sabor. Todo ello nos va a llevar a pensar en un vino con mucho cuerpo.

Si trasladamos estas características al tabaco, y más concretamente, al Pledge, Prequel, encontramos que a pesar de que su fortaleza (para mí) está inicialmente por debajo de la media, es un cigarro muy tánico, dulzón, con una acidez moderada, pero con una alta concentración de sabor y aroma y un elemento más que no he incluido antes para simplificar: es muy untuoso.

Si mezclamos todos estos elementos, el cuerpo del cigarro es alto sin paliativos y, por tanto, Javi está en todo su derecho a decir que tiene una “fortaleza alta”…

Y yo de secundarle, como hago siempre.

EP CARRILLO PLEDGE PREQUEL

Dicho lo cual, vayamos a la segunda parte de esta entrada: EP Carrillo Pledge Prequel. ¿Qué nos puede contar este tabaco? Pues en frio tiene un melazón intenso, especias cítricas de comino y jengibre, con su picante incluido, culo de vaca, notas vegetales entre las que destaca el brezo, almendra tostada, regaliz, canela, café en grano y cacao.

Las famosas primero cinco bocanadas me parecieron un horror, lo confieso. De ahí que en podcast dijese “pero que me ha traído este hombre” mientras los ojos de Javi se abrían de par en par. Encontré un dulzor excesivo, una untuosidad que parecía que tenía aceite en la boca, pero que ni con eso conseguían equilibrar una tanicidad altísima, sin sentido alguno, y un picante inicial cuasi desagradable.

BURKINA THE ÑUS – EL PODCAST – EPISODIO 31 – LISSETTE PÉREZ CARRILLO

Pero tras esas bocanadas de caos inicial, el cigarro de repente y sin avisar se corrige por completo: intensifica su aroma y sabor de una madera bestial y pasa a estar completamente equilibrado, con las notas mencionadas en frío de cacao, y mucho, melaza, canela, brezo, cuero, tierra y en bajo grado regaliz e hinojo, además de apreciarse en boca una cierta salinidad.

El segundo tercio continúa intensificándose aún más el cacao y se desarrollan los frutos secos en forma de avellana y cacahuete, las maderas también se vuelven más intensas, que son dulzonas pero con un punto punzante. El último tercio la fortaleza y la acidez aumentan a altas, donde continúan los torrefactos del segundo tercio muy intensificados de cacao, café, madera y canela. Todo ello además acompañado de un aroma de humo intenso a madera dulce e hinojo.

Haciendo justicia, el cigarro fue seda pura después de esas cinco bocanadas iniciales con una ausencia total de amargores y un auténtico festín de especias dulces, sobre todo cítricas, de jengibre y comino.

Habrá que esperar a la próxima creación de Ernesto Pérez Carrillo, pero, desde luego, dejando el listón tan alto, va a tener muy difícil sorprendernos tan gratamente como lo ha hecho con este Prequel.

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