Lo que viene siendo un lancero - Burkina the revist

Lo que viene siendo un lancero

Me he fumado un lancero muy rico esta mañana. Lo que viene siendo un lancero. Ya sabemos que los formatos no están estandarizados (aunque a muchos nos gustaría) y que hay una gran variedad de marcas que fabrican lanceros, digamos, no canónicos. ¡No lo critico! Al contrario. Estoy definitivamente a favor del lancero, ya sea un 7×40 o un 7 1/2 x38 o lo que tenga que ser. Cuando los he reivindicado, y lo he hecho a menudo, siempre me he referido, en general, a los cigarros de calibre fino. Llamadlo como queráis. El nombre fetén del formato es, en verdad, «panetela larga». Lo de lancero le viene por contagio de la vitola de salida (o nombre comercial) del que es, seguramente, el tabaco panetela larga más reconocido del mundo: Cohiba Lancero.

Una meca del tabaco, sin duda.

El lancero o panetela larga es una vitola de galera Laguito nº1, con un largo de 192 mm, un calibre 38 ¡y con rabo de puerco! Aquí los tres primeros: Montecristo Especial nº1, Cohiba Lancero y Davidoff nº1 (cubano).

Davidoff nº1 se fabricaba en 1968 en El Laguito. Estos son los, digamos, lanceros originales. Hay muchas historias sobre la creación del formato. Una dice que era la fuma del sobrino del escolta de Fidel Castro, que era tabaquero en la fábrica de Por Larrañaga. Otra versión, menos conocida, es que fue una creación personal de Zino Davidoff.

En cualquier caso, como casi todo en el mundo del cigarro premium, el Laguito nº1 (192 mm x 38 – Rabo de puerco) es un invento cubano y yo creo que es muy probable que existiera antes de Castro y de Zino. No como lancero, ni como panetela larga, pero si buscas, buscas y buscas (y sabes dónde buscar) te encuentras con que existía un Partagás Serie de Connaisseur nº1, vitola de galera «Delicados», 192 mm x 38 (sin rabo de cochino) que es anterior a la Revolución Cubana.

Lo del rabo de puerco también es opinable. Según María Sierra, que perteneció al grupo original de torcedoras de El Laguito, la terminación original era en abanico, para que el comandante pudiera cortar el cigarro de un mordisco. Esto me lo contaron en una entrevista que hice para Cigar Journal

De ese grupo de mujeres, os hablé este día:

Abanico que aparece en el logo original de la marca.

EL LANCERO

El que yo me he fumado este mañana era de la fábrica de Ernesto Pérez Carrillo (Casa Carrillo), en Santiago de los Caballeros, República Dominicana. No tengo más datos. Me da rabia no haberle hecho una foto antes de encenderlo, pero ha sido precisamente fumándolo que se me ha ocurrido escribir esta entrada.

Aunque pueda parecer extraño, la idea de hoy no era escribir sobre el lancero. Me he dejado llevar.

Era un 7 1/2 x 38, sin rabo de puerco. El anillo se lo hice yo mismo, para que no se me perdiera por el humidor. La fecha, eso sí, está mal. Le falta un I. El año pasado, en el mes de marzo, Eduardo González, Jaime de Juana y yo visitamos a Ernesto en su fábrica.

Fantástica experiencia. Si, normalmente, visitar una fábrica de tabacos te ayuda a darte cuenta de lo mucho que te queda por aprender, imaginad cómo es la cosa si es una visita privada guiada por el dueño. El que firma con su apellido el anillo del cigarro. Más cuando el dueño es Ernesto Pérez Carrillo, que es un gran maestro.

En un momento dado, no recuerdo exactamente de dónde lo sacó, Ernesto nos regaló uno de esos lanceros. No sé si lo cogió del escaparate (el mal llamado «aging», que es esa sala de suelo amarillo) o de uno de esos ataditos tan chulos que se ven en la foto. No nos dio ningún dato. Sólo nos dijo: «Fumadlo, a ver qué os parece«. Al llegar a Madrid, le puse la anilla con la fecha y procedencia (la fecha es marzo de 2024, no febrero) y lo metí en el humidor…

Extraordinario. Maravilloso. Lo he disfrutado muchísimo durante unas dos horas. No me he cronometrado. Es verdad que el tabaco llevaba año y medio esperando su momento y que ese tiempo, imagino, le habrá servido para perder algo de fortaleza, pero, si es así, me lo ha dejado de dulce.

LOS CALIBRES FINOS NO TIRAN

Casi todo en el mundo del tabaco está sometido al caprichoso mandato de los gustos, que supongo que es una manera enrevesada de decir que sobre gustos no hay nada escrito. Yo nunca he estado de acuerdo del todo con esta afirmación, por eso me busco un circunloquio que diga algo parecido pero no igual. Sobre gustos hay mucho escrito.

Pero es innegable que, al final, lo que dicta sentencia es el muy personal y muy legitimo gusto de cada cual. Buen o mal gusto, entre el pico más fino y el tragaldabas hay un mundo y ya puede ser lancero, robusto o toro obeso, hoja de arriba, de abajo, de aquí o de allá, más o menos fermentación y proceso, que si no gusta, aquí se acaba la historia. Ya podría yo cantar las glorias del lancero en todas las lenguas humanas y angélicas, que si no gusta, soy como metal que resuena o címbalo que retiñe.

Yo le veo más ventajas a un buen lancero que a otros formatos, pero, en cualquier caso, no es cierto que el lancero no tire o tire con más dificultad que un calibre 60. ¡Esto es falso! Como dice mi tío abuelo José Blanco, «es falso de toda falsedad«. Un lancero bien construido, quema y tira perfectamente. Él me llevo, en la fábrica de Arturo Fuente, a ver a un chaval joven que torcía sólo Arturo Fuente Don Carlos Lancero con siete tabacos… ¡SIETE!… Entubados en la tripa.

El cigarro tira. Desde luego que tira. Y da sabor. Está delicioso. A ver si encuentro una foto actualizada. Se la voy a robar a Charlie. ¡Gracias Charlie!

Eso sí, para meter siete tabacos en la tripa, Don Carlos es un lancero de calibre 41.

PARA FUMAR DESPACIO

Lo que sí tienen los lanceros es que no son la mejor terapia para consumidores de ansiolíticos. Los formatos largos y finos están pensados para fumar despacio. Repite conmigo: «des pa cio». Es más: «Deeeees paaaaaa ciiiiiiii ooooooooo». Eso quiere decir que con un tabaco de calibre 38 y 192 milímetros de largo debes ser capaz de llevar la fumada a más de una hora como mínimo. ¿Cómo se hace eso? Fumando conscientemente. Disfrutando del tabaco.

A mi el lancero de esta mañana me ha durado, como he dicho, dos horas. No se puede esperar que por un tubo de calibre 38 entre la misma cantidad de aire (y humo) que por un tubo de calibre 60, que es casi el doble. Precisamente por eso, el lancero tiende a extinguirse con más facilidad, pero de verdad que no pasa nada si se te apaga el tabaco mientras fumas. Nadie te va a poner de cara a la pared con orejas de burro por ser mal fumador. A mí me pasa constantemente. Decía Zino en el libro del conocedor (cita actualizada) que «el tabaco es como el matrimonio: si no le prestas atención, se apaga«.

Sobre todo, si estoy metiendo una charla de las mías… Que no sé cómo me aguanta la peña… Pues se me apaga inevitablemente. No pasa nada. Liberas la ceniza suavemente sobre el cenicero. Lo dejas a ras. Después, en mano, le das fuego alrededor del pie, sin necesidad de encenderlo en la boca. Tú procura darle fuego a toda la circunferencia. Y ya. A fumar.

Otra cosa diferente es estar fumando y que el tabaco se apague constantemente y sin motivo, incluso mientras lo tienes en la boca. Entonces sí hay un problema de construcción. Pero eso es otra historia.

EL APORTE DE LA CAPA

Por último, que ya me he enrollado demasiado y os aseguro que esta entrada iba a ser sólo el pie, el primer párrafo, de la que, al final, publicaré mañana… Está la cuestión del sabor. En un calibre 38, el sabor se intensifica sí o sí y sin necesidad de fumar rápido. Es más, si fumas rápido es probable que el tabaco no reacción bien del todo.

En primer lugar, está la capa. En general, aunque, como ha quedado claro, lanceros hay de todos los tamaños (y calidades), la capa es la hoja más cara, la más seleccionada de una ligada. Es la mejor y su aporte a la liga en términos de sabor y aroma es esencial. Esto quiere decir que una capa buena puesta en un cigarro de calibre 38 tiene, por una mera cuestión matemática, mayor incidencia en el sabor del tabaco que esa misma capa puesta en un calibre 60.

Es una cuestión de proporción. Una capa maduro, como la de Davidoff Maduro, que es excelente, cosechada de un piso siete, un viso alto-ligero bajo, con mucho sabor, fermentada durante 16 a 19 meses, dos años extra de añejamiento… Se notará más en el calibre 44 del Short Corona que en el calibre 54 del toro.

Uno de los mejores tabacos del año, en mi opinión, y cigarro del mes en Burkina The Revist en septiembre de 2025 (cuando me dé tiempo y lo publique, pero ya está decidido).

¡Tengo la sección parada desde marzo! Me tengo que poner las pilas.

Cuando tienes una buena capa, una bien seleccionada, una buena de verdad… Va a brillar mucho más en un calibre 38. No lo dudes. Pero, además, siempre que fumes despacio, vas a notar que el cigarro acumula más sabor en el pie que un calibre grueso o super-grueso.

Siempre que fumes despacio, insisto. Si un tabaco de calibre 50 responde mal cuando se fuma con ansiedad, os garantizo que un calibre 38 va a reaccionar incluso peor. Así, el único reto, en mi opinión, pero lo podemos discutir (y para eso están los comentarios), es dejar que las panetelas nos enseñen a fumar bien. Conscientemente. Con calma.

Espero que, al menos, como guía para la Semana del Lancero de Kati Zaragoza, os sirva. Mañana os hablo de un lancero nuevo, de un tamaño diferente, que acaba de introducirse en el mercado. A ver si me da tiempo.

8 comentarios de “Lo que viene siendo un lancero

  1. Luis dice:

    Yo añadiría a la información que el lancero no se calienta demasiado y que yo, eso, lo disfruto.

    Muy buen (otro más) artículo. Javier.

    Un abrazo.

    Luis

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