Montecristo nº3 no nuevos

No nuevos, digo, aunque sí que llegan con una brillante presentación, como nos tiene últimamente acostumbrados Habanos o, más bien, Tabacalera, que es quien crea estos lanzamientos exclusivos para el mercado español. Digo que «no nuevos», porque los cigarros elegidos para el estuche conmemorativo del 85 Aniversario de Montecristo son estos nº3.

Ya los habéis visto muchos de vosotros, incluso fumado, porque hace un par de semanas que están distribuidos en los estancos Especialistas en Habanos y Habanos Point. Sé que no os descubro nada.

Así que tampoco puedo decir que sean una gran novedad para Burkina The Revist, pero voy a intentar ir un poco más allá. Además, me viene genial porque así puedo dar el rollo sobre algo que, en demasiadas ocasiones, nos nubla un poco el entendimiento a los fumadores y que, además, es un principio de este blog.

¡El gran valor del tabaco es el tiempo!

VITOLA DE GALERA: CORONA

Tanta novedad, tanto lanzamiento… Si me hubiera dicho alguien que en 2020 íbamos a estar hablando de lo extraordinario de un formato, la corona… Voy a decir más… La corona de toda la puta vida, 142 mm x 42… Yo le habría dicho que se le ha ido la mano con el cornezuelo de la cebada.

La corona era el formato de batalla obligatorio de toda marca que quisiera tener un poco de presencia en el mercado. Y no os estoy hablando de 1935, cuando se fundó Montecristo, aunque así era entonces y lo ha sido así hasta hace 15 años.

Las ediciones especiales y limitadas dan prestigio, sin duda, construyen marca y son buenos reclamos publicitarios, pero, al final, lo que en el mundo del tabaco levanta un negocio sólido es la línea regular.

Tiene sentido, en cualquier caso, la celebración del 85 aniversario de la marca con este Montecristo nº3. Cuando los Menéndez compran H.Upmann, en 1935, comienzan a fabricar una serie nueva de habanos a la que deciden dar el nombre de la novela de Alejandro Dumas

Si es que la escribió Dumas… Que no está claro… Pero eso es otra historia.

… los formatos que ponen en el mercado, con idea de perdurar, son cinco: el lonsdale (cervantes), la pirámide, la corona, la mareva y la perla. Montecristo 1, 2, 3, 4 y, para poner la rima difícil, os contaré que yo he conocido el Montecristo 6 y el 7 (y quién los pillara ahora). Un seoane (125 mm x 36) y una panetela larga (175 mm x 28!!!!).

Como el Medaille D’Or nº3 de La Gloria Cubana y el ahora reivindicadísimo Rafael González Márquez Slenderellas.

TIEMPO Y TABACO

Pero, como os digo siempre, e insisto porque soy así de pesado, no os dejéis llevar demasiado por el furor de las novedades. Las novedades están guay porque alimentan un poco ese espíritu coleccionista, ansioso, del fumador. Pero el verdadero valor del tabaco es el tiempo. Estos Montecristo nº3 llevan diez años guardados en buenas condiciones, lo que, por cierto, que lo sepáis, no hace que añejen.

El tabaco guardado no añeja, porque no evoluciona.

El tabaco guardado envejece. Y no le tengáis miedo a la palabra, que envejecer es un proceso natural, que nos pasa a todos y tiene sus desventajas, sin duda, porque a todos nos gustaría ser eternamente jóvenes y andar por esos campos de Dios haciendo la pingoleta, pero la vida no es así y no puede ser. La vejez es inevitable, pero tiene sus indudables ventajas. El tiempo nos mejora, pero nos lo cobra.

Os lo conté aquí:

LO VIEJO

Si no viejo, al menos usemos el eufemismo «no nuevo». Me recuerda a mi vecina Rosa, que la pobre mujer murió el día de San Fermín con 99 años y casi 11 meses: «¡Pues no estás flaco!», decía.

En un producto hermano, como son los destilados, sobre todo los de gran clase, entendéis perfectamente que la edad que pone en la etiqueta le suma valor. Ninguno de vosotros entraría en una buena tienda de destilados preguntando por el último coñac. Si sois listos, y lo sois, miraréis por los estantes a ver si, por suerte, dais una botella de los tiempos de Chateaubriand, con las memorias de ultratumba impresas en la etiqueta y todo.

Pues el tabaco envejece. El tiempo le afecta igual que al vino o a las personas: pierde vivacidad, aprende a contemporizar, se redondea, tiene menos cintura, evoluciona menos porque está menos dispuesto al cambio, pero, en contrapartida, gana en profundidad y en coherencia, y nadie mejor que un tabaco viejo te ofrecerá una conversación amena y didáctica.

Y, aún así, cuando es tabaco de calidad, aunque pase el tiempo, te sorprende…

Un día de estos, subiré el vídeo que grabé cuando decidí que a ese Cohiba Espléndido de 2001, de la fiesta del 35 aniversario de la marca, le había llegado su hora.

Dicho todo esto, sin haberlo fumado, del Montecristo nº3 del 85 aniversario podéis esperar sabor y profundidad, toques dulces y amaderados, pero ni una arista, ni un sobresalto, y una fortaleza media. No es mucho diez años de guarda para un buen habano, cuyos tabacos son de calidad. Seguramente os sorprenda.

Viene en un estuche precioso, para coleccionar, de 15 cigarros a un precio de 199’50 euros. Se han puesto en el mercado sólo 2.000 cajas numeradas y yo os recomiendo que pilléis alguno (que ya hay chinos preguntando por él).

Y no os creáis todo lo que dicen en redes sociales, que hay mucho boca chancla. Incluido este que firma.

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