De esto va la cosa hoy. Me he ido a un estanco y me he pillado once tabacos de formato robusto por un total de 35 euros. La intención no es subirme al carro de la demagogia facilona con el tema del precio. Son tabacos modestos. Es verdad que los precios del tabaco han subido, y no poco, en todas las categorías y por razones diversas. Son cosas de la economía libre de mercado que, en mi opinión, tiene más ventajas que inconvenientes. Pero una de sus leyes esenciales, que es la de la oferta y la demanda, viene a decir entre líneas: «Si lo quieres, lo tienes que pagar».
O lo que es lo mismo: el precio de un cigarro viene marcado por lo que la gente esté dispuesta a pagar por él. Ni más ni menos. Si son 100 euros, cien cuesta. Por estos once, he pagado 35 lerelli. 35,30 euros, para ser exacto.

Como veis, más o menos robustos. 35’30 euros, en total, una cantidad que no está elegida al azar: se corresponde con un cálculo (optimista) de mi gasto semanal en Lucky Strike cuando era fumador de cigarrillos. Once puros que, depende, bien puede ser lo que yo me fumo cada siete días: el de por la mañana, que no suelo perdonarlo (aunque a veces no me queda más remedio) y algunas tardes, no todas, me puedo fumar otro.
Como podéis observar el retoque fotográfico para eliminar los anillos es burdo. No intento disimular nada. Por lo demás, los cigarros son reales, los tengo yo aquí, en el humidor de casa y, como acostumbro, además, no he comprado uno de cada sino dos. Alguno, incluso, lo voy a desmontar. Su precio está por debajo de los cinco euros: el más caro se sitúa cerca de esos cinco pavos y el más barato, vale dos euros.
VALOR Y PRECIO
¿Qué puedo esperar? De momento, que todos tiren, quemen y den sabor. Ya sabemos que eso no define la calidad de un cigarro, sino que es un mínimo que debe cumplir todo tabaco para poder ser considerado un tabaco. Calidad es otra cosa: que tire bien, que queme bien, que dé buen sabor y, sobre todo, que sea consistente. Espero simpleza, modestia, honestidad y lo demás… Pues, bueno… Lo iremos viendo.
Antes, tengo un pequeño rollo macabeo para vosotros.
Ya sabemos que, como decía Óscar Wilde en «El retrato de Dorian Grey«, la gente hoy conoce el precio de todo y el valor de nada. El precio, como he dicho, no tiene nada que ver con ese debate de «lo vale o no lo vale». El precio lo marca la demanda, por supuesto, pero también la estrategia de mercadeo del fabricante, en qué segmento del mercado quiera colocar su producto. Si acierta o se equivoca, se vende o no se vende, es tu decisión como consumidor.
En este punto, la marca sigue siendo muy importante en el tabaco premium. Una marca sólida no se hace de la noche a la mañana. Se construye al cabo de años y años de trabajo, de calidad, de consistencia, de diseño también, claro que sí… Que las cajas sean bonitas, los anillos atractivos… Si, encima, el tabaco está rico, no digo más: se genera una legión incondicional de admiradores dispuestos a pagar por ese producto.
Y, así, volvemos a la demanda. Si muchos están dispuestos a poner muchos billetes por un producto, el precio sube. Si no se lo fumaría ni Perry Mason pasado de copas, acaba siendo un saldo. Es un planteamiento muy básico que en el mundo del tabaco premium se complica un poco más porque se trabaja siempre a largo plazo.
DALE A LA PALANCA
Quizá muchos, con cierta lógica, podríais pensar que, si hay mucha demanda, se debería activar una palanca para fabricar más. No funciona así. El ritmo de respuesta a cualquier variación del mercado en la industria del cigarro premium es siempre lento, sobre todo si se pretende salvaguardar la marca construida al cabo de años de trabajo. No existe un botón para acelerar la producción, por desgracia.
Se puede dar, porque ha sucedido en el pasado, que un fabricante, con la idea de aprovechar a tope la coyuntura, se ha puesto a producir cigarros como si no hubiera un mañana. ¡Como churros! A cascoporro. Basándose en el nada fiable principio de «que la anilla lo aguanta todo». Lo que aprendió esta industria del boom de los noventa es, precisamente, lo contrario. La anilla no sólo no lo aguanta todo sino que, además, a la larga el consumidor no perdona a los que le faltan al respeto a su propia marca. Como todo en el tabaco, es sólo cuestión de tiempo.
La ligada de una marca exige unas calidades determinadas de tabaco con las que no se puede jugar. No vale, y el consumidor tarde o temprano se da cuenta, mantener la anilla pero usar cualquier tabaco para responder a la demanda. El que ha hecho esto, en el pasado, lo ha acabado pagando caro. Una vez más, calidad es consistencia y para que un tabaco sea consistente se necesita un buen inventario de tabaco en pacas que la sostenga, que supone un coste financiero y de producción muy elevado, pero facilita lo que en la industria se llama «el empalme» de una liga a otra.
COVID 2019
En los últimos cinco años, desde el Covid 19 para acá, hemos vivido una crisis de superinflación que no tiene vuelta atrás. Quiero decir que la inflación se controla para que no siga desbocada, pero la deflación tampoco es aconsejable. Según el INE, de 2021 a 2024 estamos en un 20% de inflación. Esto no lo explica todo, desde luego que no, pero creo que estamos todos de acuerdo en que en el último lustro, todo ha subido más de lo normal. No sólo el tabaco.
Pero en el tabaco, que trabaja a largo plazo, se han dado una serie de circunstancias especialmente agravantes porque en 2020 se paró todo. Es feo citarse a uno mismo, pero lo tenéis en un gran reportaje que fue portada de Cigar Journal en 2022: «La nueva normalidad», firmado por un gran periodista. Uno gordito muy majo. No voy a decir su nombre para que no se hinche (más) como un globo. Ya sabéis mataiotes mataoitetos kai panta mataiotes.
CIGAR JOURNAL – THE NEW NORMAL

Nos encontramos a finales de 2019, principios de 2020, con la amenaza de una pandemia mundial de una enfermedad, ojo, respiratoria. Si en enero de 2020, cuando empezaron los confinamientos de la gente en su casa (China empezó en enero), todo el mundo entró en un lógico pánico, imaginaos la industria del tabaco. Pánico es poco. ¿Quién coño iba a fumarse los puros? ¿Qué hacemos con todo esto que tenemos ya fabricado?
TODO PARADO
Así que en febrero de 2020, con todo detenido, fue un año prácticamente sin fabricación y sin cultivo de tabaco. Cuando se volvió a arrancar el sistema, se hizo de manera pausada, con menos personal, había que guardar distancias, dejar sitios vacíos… Durante un año y medio, prácticamente, hay un parón no del cien por cien, pero sí una ralentización severa de todos los procesos.
Sin embargo, la demanda no se comportó como se esperaba. El COVID es una enfermedad respiratoria, sí, pero a la gente le importó una higa. Estábamos en casa, teníamos más tiempo y una buena razón para intentar disfrutar más de la vida, y que salga el sol por Antequera. A lo que hay que sumar el crecimiento exponencial de las redes sociales…






La demanda, lejos de achicarse, se disparó. A principio de 2020 se hundió, pero a partir de junio empezó a remontar hasta superar incluso lo que los planes más optimistas habían vaticinado y, salvo por problemas de logística, con lo fabricado y lo que había en el canal, se pudo cubrir.
Pero 2021 fue el primero de tres años seguidos de boom del cigarro. No sólo absolutamente inesperado, sino que, además, como os he contado, llega a una industria que se había detenido y que, para reiniciarse, necesitaba tiempo. No era posible responder a la demanda porque no había tabaco. Incluso para marcas grandes y consistentes, con enormes inventarios de tabaco.
NI TABACO NI GENTE
Volvemos al principio: ley de la oferta y la demanda. No hay tabaco para producir y responder a la demanda disparada, por lo que el tabaco en rama, crudo o semiprocesado, se pagan a millón. El fenómeno de la inflación afecta a toda la cadena de valor. El precio del transporte se pone por las nubes y eso lo encarece todo, desde el fertilizante hasta las cajas… ¡Pero es que tampoco hay madera para hacer cajas! Y la que hay, se paga carísima.
A todo esto hay que añadir el fenómeno de la migración. La gente se va de Nicaragua, de Honduras, de Cuba, de República Dominicana a Estados Unidos. Hay una emigración masiva que provoca no sólo que no haya tabaco, ni madera para las cajas, ni papel para los anillos… No hay despalilladores. Ni rezagadores… ¡No hay tabaqueros! La producción se ralentiza, porque la industria del tabaco a mano necesita mucho personal. No hay máquinas que sustituyan a las personas. Para que se queden en el país, hay que pagarles más y, aún así, muchos se marchan.
La solución no pasa sólo por contratar más gente. Se necesitan operarios hábiles, con pericia. Todos conocéis lo importante que es el maestro artesano y lo mucho que cuenta la experiencia en la industria del tabaco. Que un tabaquero con diez años de experiencia haga el petate y se las pire es una desgracia para cualquier fábrica de puros.
CUBA SUBE
Ésta, a grandes rasgos, es la situación en 2021: una demanda disparada frente a una industria que no puede responder porque sus plazos son siempre largos, pero también porque no tiene ni tabaco ni gente que fabrique los puros. Y 2022, lejos de relajarse la demanda, mantiene el ritmo de crecimiento de ventas y, aunque es cierto que ese año ya la cosecha fue abundante, se sigue necesitando tiempo para procesar con estándares de calidad. Y aún hay una falta grave de personal cualificado.
En ese momento, mediados de 2022, Habanos sube los precios de algunas de sus marcas, para crear un segmento de super-lujo en su cartera de productos. Cohiba, Trinidad, Montecristo 1935 y Romeo y Julieta Línea de Oro (Partagás Maestros llegará después) multiplican su precio por tres. Este movimiento es estratégico de Habanos y no tiene nada que ver con la coyuntura económica. De hecho, Davidoff ya tenía una serie en ese nivel de precio: Royal Release.

Fue un shock para muchos. Lo entiendo. A mí también me encantaría que Cohiba Siglo VI siguiera costando 30 pavos. Pero, vuelvo al principio, el tabaco vale lo que la gente esté dispuesta a pagar por él y, además, en un mundo globalizado, el precio de referencia puede estar tan lejos como Hong Kong.
Sobre este asunto, participé en mayo de 2022 en un Light’em up, en mi opinión, muy interesante que os resumí aquí:
SUBEN LOS PRECIOS

Con algunos expertos, compañeros, periodistas, gente con criterio como José Blanco, Aaron Sigmund, Jorge Tapies…



Creo que en esa entrada, punto por punto, se explica lo que estaba sucediendo en 2022 con los precios del tabaco, y no sólo de los Habanos. Os invito a leerla, si os apetece. Esto no tiene vuelta atrás, salvo que lo mismo que hace subir los precios, la demanda, es lo que provoca su caída. Hoy, en 2025, estamos al final de un ciclo. Los mercados, según parece, han dejado de crecer después de tres años de boom. Como dicen los americanos, «las ventas están flat». ¡Y gracias! Es una burbuja que, por suerte, no ha estallado ni parece que vaya a hacerlo. Vamos a ver.
En mi opinión, los precios actuales no van a bajar, pero van a empezar a llegar alternativas, marcas nuevas, procedencias nuevas, que van a rebajar el valor del mercado. China, que es el futuro, está comprando mucho, pero mucho, mucho, tabaco en rama para producir cigarros en sus fábricas súper tecnológicas. Si queréis verlo, en la nueva edición de Cigar Journal, con Steve Saka en portada, mi compañero Jorge Tapies visita Great Wall, y escribe alucinado con la tecnología que aplican los chinos a la fabricación manual, cien por cien a mano, de sus cigarros.
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Bien presentados, además, es un tabaco que está bueno… Pero fijaos en el detalle de la capa con trazabilidad:


No hay que tenerle miedo a los chinos.
Me he enrollado mucho, muchísimo. Me pasa con frecuencia últimamente. Perdonadme. La cuestión es que me he comprado esos once cigarros por 35 euros (y pico) y que me los voy a fumar y a reseñar, con vídeos ahora que llega el buen tiempo… Y, aún no lo he pensado, a lo mejor incluso con un directo en el que me fumaré un Miracle chino os los presentaré todos.
Espero vuestros comentarios a toda esta larga perorata. Mi conclusión es que los precios no van a bajar, pero que van a aparecer alternativas. La competencia es inclemente, aunque admito que puedo estar equivocado. ¿Tú qué piensas?
- Burkina The Ñus – Episodio 67
- Llega Aladino
- Mitos de la ceniza del tabaco
- Hoyo de Monterrey 160 aniversario
- Procigar: el mejor festival de cigarros


Buenas, en mi opinión simplificas mucho el análisis, en un mercado tan hiperegulado como el tabaco decir que la oferta y la demanda marcan el precio es como decir que la gasolina cuesta lo que la gente está dispuesta a pagar, salvando las distancias. Una petición si eres tan amable y si no es muy dificil de explicar, ¿ como se establece el precio del tabaco? Quiero decir las marcas pueden subir y bajar el importe la cantidad que quieran o el gobierno pone un límite? Siempre refiriéndome a españa, gracias
Gracias, Francisco, me parece muy pertinente tu pregunta y, si te parece bien, te voy a contestar en la segunda entrada que voy a escribir sobre el tema. De inicio sí te digo dos cosas: precisamente he tratado de no simplificar, sino de explicarlo desde un punto de vista global, más allá de Pirineos, que es donde ocurren estas cosas. La comparación con la gasolina no es fácil, porque la gasolina es un producto de demanda rígida, no importa cuánto suba el precio que el consumo no cae, y los puros me temo que son más elásticos. Además, el precio de la gasolina son, sobre todo, impuestos. Los gobiernos saben que pueden elevar los precios y recaudar más. En el tabaco, el precio en España es libre, aunque te parezca extraño. Esto es a lo que te voy a responder en la siguiente entrada. Un abrazo
Veremos si ocurre como ti vaticinas.¡¡Ojalá !!
Ojalá! Los chinos vendrán. Es cuestión de tiempo. Ya te daré uno. Un abrazo
Un buen recorrido por la historia reciente y funcionamiento del mercado que sin duda podrá iniciar muchas charlas de sobremesa.
De eso se trata, de intentar ir un poco más allá de la conversación de barra de bar. Los precios suben, por supuesto, pero por qué. No siempre es por la codicia de nadie. Muchas gracia por el comentario, Rubén.
Me he dormido por la mitad,pero he conseguido despertarme y leer hasta el final,jajajaja,espectacular ponencia,y muy de acuerdo ,que el tabaco vale ,lo que se quiera pagar,un saludo crack .
jajajaja. Muchas gracias. No quería enrollarme, pero empecé a tirar del hilo y me propuse, al menos, curar del insomnio a los lectores de Burkina. Otro objetivo conseguido. Un abrazo
Normalmente dusfruto mucho cada entrada, pero algunas como ésta, no tienen precio -aunque traten precisamente de ellos-. Gracias por tanta información sobre el tabaco. Respondiendo a la pregunta lanzada en el último párrafo, en mi humilde opinión, coincido con que no va a haber bajada de precio, pero sí muchas alternativas. Algunas subidas las puedo entender, como que un Condega suba 1 euro sobre 5 con respecto al último año, y otras, de más del 50%, no. Supongo que tendrá que ver con estrategias comerciales en muchos casos. Creo que hay un mercado para todo el mundo, y otros cigarros que irán quedando poco a poco relegados a bolsillos holgados o a momentos muy de cuando en cuando para otros que no lo son tanto. Precisamente, en la votación del premio Burkina, siempre me he guardado un hueco para alguna marca que sigue dando un tabaquito rico a un precio asequible. Un abrazo, Javier.
Muchas gracias, Pablo. He querido que se vieran todas las causas, incluidas, por supuesto, la estrategia de las compañías. Yo lo entiendo perfectamente, aunque me dé pena porque ya no me lo puedo permitir, pero si hay señores dispuestos a pagar 100, por bien que les caiga yo, no me lo van a seguir vendiendo a mí a 30. Además, hay marcas que no pueden fabricar más. No tienen el tabaco, no tienen gente, no tienen capacidad… Están fabricando menos, caen en volumen de venta y, sin embargo, crecen en valor de venta. Pues, oye, chapeau. Un abrazo!
Es un tema muy interesante Javier, somos muchos aficionados que hemos sufrido esta inflación pero como bien dices, el mercado es libre. Afortunadamente siguen llegando marcas que apuestan por nuestro país y quieren competir, eso nos da algo de tregua en los presupuestos ahumados. No obstante, no olvidemos que esta bonita afición no es un bien de necesidad, sino, más bien un artículo de lujo como el alcohol. Entiendo que suban los precios, pero también deberían subir los salarios de las personas que los tuercen, porque como todo producto que sale del campo, la gran parte del precio se va en impuestos y las comisiones de los que comercian con ese producto que da la tierra. Luego está el tema del marketing, posicionamiento y bla, bla, bla. Que también lo entiendo. Pero algunos fumadores no fumamos anillas, si no hay consistencia, si no hay sabor, si no hay construcción y, en definitiva, si no hay tabaco, la anilla no lo sostiene, bien lo has dicho. Un abrazo fuerte.
Muchas gracias, Pepe, hay fumadores que, como tú, no juzgan el tabaco por la anilla y otros que sí lo hacen. Ambos tipos son bienvenidos al mundo de los puros. Todos somos libres de disfrutar a nuestra manera con las cosas que nos emocionan. Un abrazo
Encantado con lo que te enrollas, Javier, siempre aprendemos un montón. Con estas subidas de precios se estratifica socialmente aún más el mundo de los puros. Esa línea de los 5 euros, por decir algo, cuando se supera claramente y pasas a los 8 y 9 euros, como que deja a mucha «clase media fumadora» fuera de esas marcas y las convierte en clase baja, que se quedan con lo más contenido de precio. Ley de vida, menos mal de los San Pedro de Macorís y compañía. No sé ni lo que quiero decir. Que el mundo sé que funciona así y que el auge de China está arrasando con todo es obvio, pues supongo que en España la demanda quizás no está tan disparada como para justificar esas subidas (no lo sé, pero visto como está la economía real, lo deduzco). Y que la inflación es la que es, y si no mira el mundo del automóvil (y mira cómo están las ventas). Sí, ya sé que el mercado es global y que a ellos obedece el subidón. Pero, en fin, quizás pretendo decir, con un poco de rabia, que son malos tiempos para la lírica.
Un abrazo!!
Malos tiempos para la lírica, pero no para la demanda. En España también, a pesar de todo, la demanda se ha disparado. ¡En todo el mundo! Ha sido un fenómeno global y la causa, en mi opinión, de la crisis de superinflación de los años anteriores. Parece que este 2025 la cosa está empezando a parar. ¡Parece! Ya veremos cómo acaba el año. Un abrazo
Buenos días a todos!
Fenomenal relato novelesco, …..parecía la narración del fin del mundo del tabaco donde solo sobreviven los pudientes de bolsillo…..el resto de humanos nos quedamos con las ganas de conocer esa lista de once tabacos asequibles a nuestro bolsillo.
Llegarán nuevas alternativas, también de la mano de las dos superpotencias? Habanos y Davidoff? O asistiremos al nacimiento y conocimiento de nuevas marcas low cost?
Espero la segunda entrega con enorme ansiedad.
Gracias Javier,….el nuevo Quijote para cuando?😉
Un poco La carretera de McCarthy sí que ha sido la historia. Un nuevo inicio después del Apocalipsis. Los once tabacos los voy a publicar. Me los estoy fumando, de momento. Habanos y Davidoff tienen cigarros a precios asequibles también. Tienen marcas y series a precios razonables para los tiempos que corren. Arturo Fuente, también. La segunda entrega, está en el horno. Gracias a ti! UN abrazo
Parece oportuno aplicar, tambien en nuestro mundo de los puros que el pasado es experiencia que el presente aprovecha y el futuro perfecciona. Desde la antiguedad que me precede siendo fumador de puros (dos diarios -me lo recetó el medico!-) desde hace más de cincuenta años, siempre he aplicado la norma de mantener en el armario humidor un minimo de quinientos puros, por dos motivos: posibles revoluciones en los paises fabricantes y, lo más importante, considerarlo una inversión en el tiempo. Tener en stock Sancho Panza Coronas Gigantes a precio de 600 ptas (3,60EUR) modera y satisface la fumada…. Mi recomendación: acumulen e inviertan, la tendencia es alcista!
Jajajajaja… La tendencia es alcista, sin duda. UN abrazo