Otro básico: encender y apagar el cigarro

Voy a volver a otro básico, que conviene recordar: encender y apagar el cigarro. Como siempre digo, lo que voy a contar es cómo lo hago yo, cuál es mi fórmula y por qué a mí me vale. Por supuesto, respeto la tuya al cien por cien. Sólo faltaba.

Ya os he contado, y no es por dar mucho por saco, sino por contextualizar, que he mudado unos días mis oficinas a Ibiza. Así que ando por aquí, haciendo el gili todo lo que puedo, y fumándome un tabaquito por la noche, que es cuando realmente puedo disfrutarlo. El resto del día, los niños, mis hijos y mis sobrinos, dan demasiado por el culo. Los críos, por guapos, graciosos y para comérselos que sean, que lo son, son devoradores de tiempo.

Aquí los tenéis: entre los cuatro no suman mi edad (cabrones). Vampiros de las horas. Dispuestos a chuparnos lo poco que nos queda de vida.

Después de cenar, les damos permiso para que se idioticen un rato con las pantallitas y es, entonces, cuando uno puede sentarse mirando al mar desde la montaña mientras el sol se pone, que es un espectáculo grandioso. Quizá yo una vez fui niño y me dejé arrastrar por los cantos de sirena de la tecnología. Hoy, con 48 años, pienso que no hay red social capaz de alimentar así al alma humana.

EL CEMENTERIO MARINO

Recuerdo a Paul Valéry: “El mar, el mar, siempre recomenzando”.

Me repito más que el ajo, es verdad, pero es lo que me viene a la cabeza. Se lo recito a mi mujer, aunque a ella se lo digo bajito y en francés, que queda mucho más sensual: “La mer, la mer, toujours recommencée”.

Javier, te repites más que el ajo –  me dice.

Y yo, por aquello de «la mer, la mer», le propino un lametón en el hombro y recito:

La mer fidèle y dort sur mes tombeaux”.

Que no lo repito tanto, a ver si con eso…

Me acabo de poner crema – y ya me parecía a mí que le encontraba a su hombro un fondo amaderado, con ciertas notas a frutos secos y especias…

Mirad al mar, con un cigarro en la boca, observando cómo el sol rojo se va fundiendo en la línea del horizonte y pensad: “Templo del tiempo resumido solo en un suspiro”.

Buscad eso en el tik-tok de las pelotas, niños.

ENCENDER EL TABACO

Perdonad, que se me ha ido la cabeza detrás de Valéry. Normal. «Una recompensa después de un pensamiento, como una larga mirada a la calma de los dioses«.

De regreso al terreno, anoche trajimos a casa algo de pescado fresco y lo pusimos a la barbacoa. Y fue entonces, recompensa después de un pensamiento, cuando me di cuenta de que el mejor invento de la humanidad es el fuego. En concreto, el encendedor torch. Por encima, incluso, del cortapuros (segundo mejor invento).

Pero, como todo, hay que usarlo bien.

Hace unos meses, cuando todavía era posible organizar eventos, en una presentación de Davidoff con fumadores experimentados, se me acercó un señor a decirme que su cigarro estaba quemando mal. No voy a decir que con Davidoff eso sea imposible. Es posible, pero es muy, muy, muy infrecuente. Vosotros lo sabéis. Davidoff te puede gustar más o menos, eso es indiscutible, pero la construcción tiende a lo perfecto.

No iba a discutir con el señor. Le dije lo que hay que decir: «En Davidoff sale un cigarro mal de cada diez millones. Casi podemos asegurar que ha tenido usted suerte«.

Y se lo cambié por otro. El hombre no quería, al principio, pero yo insistí:

Hemos venido a este mundo a disfrutar, no a sufrir – le dije.

Y de buen grado, el hombre me lo aceptó. Después, le seguí con la vista. Corto el tabaco, agarró un torch que parecía la espada laser de Luke Skywalker y… Lo achicharró. Le metió tanto calor, que el puro acabó confesando que había matado a Kennedy.

DALE DISTANCIA

Hay muchos recursos para encender un tabaco, pero la técnica siempre se basa en lo mismo: dale distancia y no tengas prisa. Tarda lo que tengas que tardar en encenderlo bien, porque un cigarro mal prendido te puede fastidiar la fumada.

Antiguamente, cuando no existían los torch, yo usaba mi mechero de gas de fumador de cigarrillos de toda la vida. Y siempre llevaba encima dos o tres mecheros, por si acaso.

Las cerillas sólo son recomendables para gente con buen pulso y, ojo, hay que empezar a acercar la llama al pie del puro cuando ya se ha consumido todo el fósforo y el azufre y sólo arde la madera. Para eso, las cerillas de publicidad del puticlub la Trompeta… A mí esto me lo han contado, porque yo no he estado nunca… esas que viene troqueladas y con una solapa en la que el buen detective siempre encuentra una pista, no valen. Lo primero, son muy cortas y vas a gastarlas todas sin que eso garantice el encendido, pero, además, están impregnadas de una grasilla.

Hay unas cerillas especiales para cigarros que son muy largas. Los jóvenes, quizá, no las recordéis. En mi casa las ha habido desde que tengo memoria.

TRES CERILLOS

¿Cuántas cerillas hacen falta para encender bien un cigarro? Ésa es una pregunta clásica de rueda de prensa de tabaquero y la mejor respuesta que he oído nunca la dio el Dr. Ernst Schneider, propietario de Davidoff.

Schneider compró en los 70 las tiendas y la marca Davidoff. Era un señor con una gran visión global para el negocio, que complementaba a la perfección el romanticismo y la elegancia sutil de Zino.

Verá usted -, respondió Schneider en la rueda de prensa-. Yo tengo comprobado que para encender un cigarro como es debido, es necesario emplear «tres cerillos». ¿Sabe usted por qué?
No – contestó el periodista, ávido por obtener una respuesta llena del glamour del tabaco y de la marca Davidoff.
Pues porque los cerillos nos dejan más margen que los cigarros.

Pocas veces obtendrás una respuesta tan precisa en el mundo del tabaco.

EL CEDRO

Después, están las varillas de cedro. Antiguamente, cada caja de puros llevaba una lámina de cedro para el encendido. Hoy, casi ninguna. Es decir, lo primero que hay que decir es que no son fáciles de conseguir y, no sólo eso, sino que casi ningún fumador puede llevar encima unas varillas de cedro para encender el tabaco.

Sí, estamos de acuerdo en que es lo más tabaquero, lo más bonito, es la parte del rito más espectacular, pero también os digo que es difícil y que hay que saber hacerlo o convertirás tu tabaco en un tizón negro, negro, negro… Y eso da mal sabor.

Que eso no te arredre. Se puede aprender y la mejor forma de hacerlo es practicando. De nuevo, la clave está en la distancia: con el cedro se produce una llama alta que sube y baja y debes mantenerla alejada del pie, de manera que siquiera llegue el fuego a tocar levemente el borde del tabaco. No el centro. Los bordes del pie.

Se tarda un rato, así que ten paciencia y, sobre todo, muchas varillas. Lo suyo es que rompas la lámina de cedro en varillas largas y finas y que cojas tres o cuatro cada vez.

Lo más difícil (para mí, al menos): aprender a darle vueltas despacio al cigarro con una sola mano, de manera que el fuego casi toque toda la circunferencia del pie.

Esto es para profesionales. Colmena, el Sabina de Tarancón, brand ambassador de Habanos y mejor amigo, lo hace muy bien. Práctica. Ahora, claro, todos esos aparejos, la llama viva y lo demás, son para tenerlos en casa. Si vas a fumar con los colegas en una terraza, por ejemplo, y tienes que llevar todo eso… Necesitas una maleta.

Pero quedaos, sobre todo, con algo que él dice: «Que no penetre la llama en el tabaco«. De ahí, que el señor del que os he hablado al principio, achicharrara el cigarro con el torch.

Sobre lo de encender antes y cortar después, aquí di mi opinión:

CINCO FAQ SOBRE EL TABACO

EL BENDITO TORCH

Entonces, llegó un señor al que hay que dedicarle una calle o, mejor, una avenida, y que, sin embargo, su nombre se ha perdido en la niebla del tiempo, e inventó el encendedor torch, el jet, el Enterprise, el Endevour… Como queráis llamarlo.

Es mi opción. Es cómodo, es rápido, es preciso, es anti aire… Como os digo, respeto todas las demás alternativas, pero la mía es el torch. Siempre llevo DOS en el bolsillo: mi Zippo torch y un ST Dupont. A veces, tengo conmigo también uno de los chinos.

Estoy flipado con mi Zippo, la verdad. Pero eso es porque este Zippo que veis en la foto me lo compré con mi primer sueldo como profesor de inglés a domicilio… Allá por los 90… Que no se pudiera usar para encender puros, era una lástima. La llama de gasolina impregna de sabor el tabaco y puede ser desagradable…

Aunque, a lo mejor, a ti te gusta. Si eres de los que el olor a napalm por la mañana te pone porque huele a victoria, el Zippo de gasolina es, sin duda, tu opción.

Como veis, todos mis torch son de una sola llama. Quizá un torch tipo el propulsor del Challenger es más molón, pero el fuego me resulta incontrolable. Con una sola llama es suficiente para encender el tabaco, más despacio (¡no hay prisa!), pero mucho más preciso a la hora de dirigir la llama, como os digo, prender bien la circunferencia del pie.

No te preocupes mucho por el centro. El tabaco está dispuesto dentro del cigarro para que las hojas de fuera ayuden a quemar las de dentro. Si el puro está bien hecho, con encender bien la parte exterior, todo irá quemando de manera regular.

Si te fijes en el pie encendido del vídeo de Colmena, verás que en el centro, el cigarro está sin encender. El tabaco quemará bien de fuera a adentro y serán las propias hojas del exterior, que son de la parte baja de la planta, las que darán la combustibilidad que necesitas para que la quemada sea uniforme.

DALE DISTANCIA

De nuevo, dale distancia. Sobre todo si usas un torch de esos que valen para cocinar chuletones vuelta y vuelta. Si lo acercas mucho, quemarás el tabaco incluso por dentro y tendrás el problema del señor del principio.

Aleja el torch del pie y lo vas acercando con calma hasta que veas que el tabaco empieza a coger fuego. Mantén la distancia y ve dirigiendo el rayo láser, la llama (por eso digo que si es de una sola llama es más preciso) por todo el borde del pie. Sin prisa, con paciencia, con calma.

Sopla el pie y vas viendo cómo va y, si no está terminado, vuelve, con distancia, con calma, a retocar allí donde le falte brasa. Si quieres tener una experiencia de encendido completa, mete la nariz sobre el cigarro mientras lo prendes y huele el humillo. Yo lo hago mucho… Cuando no hay aire. Eso ya te va adelantando algo de información sobre el retronasal del cigarro.

Cuando está todo el anillo prendido, te lo llevas a la boca y a disfrutar. Zino Davidoff decía que el final del encendido se hace en boca. Es otra opción, que asegura que todo el pie esté prendido. De nuevo, con distancia, si te parece bien, en la primera calada puedes acercarle un poco la llama.

Si lo has encendido bien en la mano, no es necesario. El tabaco va a quemar perfecto y te va a ofrecer buen sabor desde la primera calada.

Insisto: la clave es la distancia y la paciencia.

APAGAR EL CIGARRO

No iba hoy a escribir tanto, pero me enrollo y después me da pena borrar. Si has llegado hasta aquí, enhorabuena (y muchas gracias por leerme). Espero no haberte aburrido mucho.

Siempre os digo que en el tabaco todo es muy relativo, aunque es verdad que hay un par de absolutos que se cumplen. Son los SI SI y los NO NO. Un NO NO del tabaco es que el cigarro NUNCA, NUNCA, NUNCA se aplasta en el cenicero para apagarlo.

NUNCA.

Si lo estrujas en el cenicero, rompes la capa y el capote, permitiendo la entrada de aire y, entonces, ya no se apaga. Aunque es mucho más bonito decir que a un amigo, que te ha dado un rato bueno, hay que dejarlo morir con dignidad.

Se deposita dentro del cenicero y se le permite extinguirse a él solo, igual que el sol de Ibiza, cuando cae por detrás del mar. Dios no anda apretándolo con el dedo.

Y ya está bien por hoy. Otro día os cuento lo que hay que hacer para encender el cigarro cuando se te apaga a mitad de fumada. Es algo que, a veces, sucede y no siempre es por culpa del tabaco.

Me voy a la playa.

10 comentarios de “Otro básico: encender y apagar el cigarro

  1. Miriam Alfonso dice:

    Muy buen artículo , simpatico y entretenido de leer y excelentes consejos sobre el encendido, la poética se agradece mucho en estos tiempos.

  2. Beatriz Chillón dice:

    Me ha gustado mucho y me lo he pasado muy bien leyéndote. Das mucha información, de la buena, con una mezcla caótica en la que hablas de achicharrar un cigarro y aparecen Valery y Luke Skywalker en el mismo párrafo. Muy marciano, Javier. Me gusta

    • JAVIER BLANCO URGOITI dice:

      Hola Óscar, por desgracia, yo soy poco experto en encendedores… Ahora bien: casi todos se fabrican en China, que lo sepas. Jejejej. Lo mejor que puedes hacer es acercarte a una tienda especializada. Hay muy buenas marcas y muchas, además, con garantía. Un abrazo

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