Por qué se rompe la capa - Burkina the revist

Por qué se rompe la capa

Casualidades, cosas que pasan, en esta semana habéis sido tres los amigos que me habéis mandado fotos de tabacos de marcas muy reconocidas, pero que, por alguna razón, a mitad de la fumada, la capa ha reventado. ¿Por qué se rompe la capa y cómo se puede solucionar?

Son tres. De uno no tengo foto. Distintos fabricantes y procedencias. No voy a mencionar las marcas por muchas razones, pero la primera es porque de vez en cuando Homero también duerme (aliquando bonus Homerus dormitat). O lo que es lo mismo, el mejor escriba echa un borrón. Un tabaco es un producto artesano elaborado 100% a MANOS. No a mano. ¡A manos! Doscientos pares de manos tocan el tabaco desde la semilla a tu boca. Ese intrincado y complicado proceso, no tiene más ciencia ni más tecnología que la buena mano del tabaquero, el buen ojo del maestro y la pericia que sólo una dilatada experiencia proporciona.

Muchas veces, ese buen ojo del maestro tabaquero, o del supervisor de la galera, es suficiente para encontrar los cigarros defectuosos y apartarlos del camino, pero tened claro que todas las marcas, ¡todas!, en mayor o menor medida, tienen una merma de producción por defectos. Es inevitable. El control de calidad no siempre es capaz de evitar el error, pero debe conseguir localizar los tabacos con tara para sacarlos del sistema. Localizar y apartar, algo que, por cierto, es todo coste.

LO QUE NO SE PUEDE CONTROLAR

Todas las marcas, por tanto, cometen fallos en la producción. Todas aplican controles de calidad, más o menos exigentes, para localizar y apartar los tabacos defectuosos y que no lleguen al mercado, pero es algo que debe estar en equilibrio con los costes: un control muy exigente sube el precio del tabaco. No lo dudes. Cuanto más control, más caro de implementar y de mantener y, si funciona bien, incrementa el número de cigarros que se descartan y que no van a dar beneficio.

Aún así, por caro y fino que sea ese cedazo, puede sucederle a cualquiera que se cuele más de un mal tabaco. Esto es una industria de personas, de mano, artesana y se tiene que pagar ese impuesto porque el error, como el tabaco, es humano.

Por eso, independientemente de la marca y la procedencia, el fallo en el mundo del tabaco debe ser admitido como parte de su belleza. Si los tabacos los hicieran máquinas y si el producto no fuera cien por cien natural… Si fueran chicles de fresa, el error no cabría o sería difícil de perdonar. Y aún así, también se producen.

Después está lo que la marca o el fabricante no puede controlar, que es lo que sucede con el tabaco una vez que ha salido de sus dominios. No son pocas las ocasiones en que un tabaco falla por culpa de una mala conservación, por ejemplo. Siempre se le puede echar la culpa a la chacha, pero hay una serie de parámetros que dependen exclusivamente del consumidor, de cómo guarde y trate sus tabacos, para que la fumada queme y tire como es debido.

LA CAPA SE ROMPE

Aparte de que el cigarro pueda no tirar o no quemar como debe, uno de los fallos más comunes es que la capa reviente en medio de la fumada. ¿Por qué pasa eso? No hay una respuesta clara, ni una sola causa, por lo que la respuesta más acertada vuelve a ser «depende».

Para entenderlo, quizá haya que saber primero qué función cumple en un tabaco cada hoja de la ligada. En un estándar, que después puede cambiar dependiendo del fabricante y de lo que se busque, un cigarro tiene cinco hojas: la capa, el capote y tres en la tripa.

La cosa es mucho más complicada en realidad, porque las plantas de tabaco no tienen todas los mismos pisos foliares ni están hechas siguiendo las indicaciones de un plan previo, porque es un ser vivo, no una torre de apartamentos de Torremolinos. Todas las hojas, ¡TODAS!, son distintas. Es un capricho que tiene la naturaleza, que el cosechero le dice «¡Pónmelo fácil! ¡Hazlo siempre igual!«. Pero la madre naturaleza es una capulla. Así que no hay una manera de hacer una clasificación «matemática» de los cortes.

Esta imagen se la he robado a La Aurora… ¡Gracias!

Vuelvo al estándar. De dentro a afuera, la hoja de ligero es la más gruesa y la que más grasa tiene, pero es la que peor quema. Alrededor del ligero se coloca el viso (el seco en Cuba). Es un piso más bajo. Tiene menos sabor y fortaleza, pero quema mejor y su combustión ayuda a que el ligero queme. Alrededor, se dispone el seco (el volado en Cuba). Sigue la misma matemática: menos sabor, menos fortaleza, mejor combustión y ayuda a quemar el viso…

A esas tres hojas, lo que se llama la tripa las une el capote. La tripa con el capote forman el bonche, también conocido como tirulo… Os lo juro. ¡El tirulo! Suena un poco feo… ¡Para chulo, mi tirulo!… Pero es así.

Se me va.

La función del capote, como bien explica Concha Santamaría, de la Academia del Tabaco, en el Episodio 3 de Burkina The Ñus El Podcast…

BURKINA THE ÑUS – EPISODIO 3

…es sujetar la tripa. Aporta sabor, pero tiene que ser una hoja elástica para contener la presión que, al quemarse el tabaco, como si fuera una caldera, ejerce la tripa hacia afuera por el incremento de temperatura.

Y LA CAPA…

Como soy capero, muy capero, mucho… Me voy a sujetar para no liarme a escribir sobre la capa que me emociono y echo el día aquí tocando el piano y no puede ser que es domingo.

La capa embellece el tabaco por fuera y condiciona mucho el sabor final del tabaco, pero su función no es aguantar esa presión interior. Tiene que ser elástica también, pero por otro motivo: porque el rolero debe estirar la hoja al máximo para que quede bien extendida y tensa sobre el cigarro… A veces más allá de lo que parece posible.

Así que tenemos una hoja fina y bonita, pero más estirada que la cara de Camilo Sesto (descanse en paz), que adorna y da sabor, pero que no está preparada para aguantar la presión de la tripa. Para eso está el capote. Si el capote no aguanta, la capa revienta…

Y ahí está el fallo.

En aquello que es responsabilidad de la marca… ¿Quién sabe? Un mal rezago de capote (rezago es escogida, selección)… Un capote que no es suficientemente elástico… O demasiado tabaco en la tripa… Esto es menos probable, pero puede pasar. El tabaquero no pesa las hojas antes de hacer el tirulo. Son artistas, grandes maestros, pero lo hacen a ojímetro… Y pueden tener un mal día. Aliquando bonus Homerus dormitat.

SOLUCIÓN: ANTICIPARSE

Si el tabaco ya ha reventado… No hay solución. Hazlo como puedas. Hay quien le pega un papel de fumar, que es horrible, porque parece que tiene una herida de guerra. Al menos, te quita la incomodidad y el papel de fumar no aporta sabor. Yo no lo hago, porque el tabaco se puede fumar sin capa. No es lo mismo, pero se puede fumar porque lo que se ha roto es la capa, no el capote y no le abres una chimenea lateral al puro, que sí lo haría infumable.

La única solución es anticiparse y no siempre es posible. El tabaco necesita la humedad durante todo su largo proceso. Ten en cuenta que, en el fondo, no es más que un manojo de hojas secas y, por tanto, fácilmente quebradizas. Para trabajarlo, se moja, se pulveriza agua por encima (es un paso del proceso que se llama «la moja») para que sea algo más maleable y evitar roturas. Ese exceso de humedad, se pierde después en el escaparate (el mal llamado «aging room»).

Anticiparse no es fácil, pero si, como pasa a veces, de una caja de cigarros ya te han reventado un par de ellos, debes vigilar tu humidor porque es posible que se te estén secando los tabacos. La falta de humedad, unida a un mal rezago o a un exceso de tabaco en la tripa es una conjunción de factores que, inevitablemente, te llevan al reventón.

Otra cosa que puedes hacer es específicamente a los tabacos de esa caja, y no a los demás, darles una moja selectiva. ¡Ojo! ¡Con juicio! No hace falta que los duches, que el exceso de humedad es peor que la sequedad. De hecho, hay veces que el tabaco no tira bien y no es culpa del fabricante, sino de un exceso de humedad: no quema bien porque el agua no arde (por si no lo sabes) y porque el tabaco mojado se apelmaza y tapa las chimeneas.

Y porque ya lo decía la Tía Cataña: «El agua en exceso es lo peor que hay«. A la Tía Cataña, la calle Ancha se le hacía Estrecha cuando volvía a casa.

Con la yema del dedo humedecida con un suspiro de agua, acaricia las capas de esos cigarros de vez en cuando. Dales de beber un poco. Controla con el tacto que su consistencia sea como el corcho, que tenga un pequeño margen para crecer por la presión, sin reventar. Y eso, quizá, no es seguro, te funcione.

En cualquier caso, para todo lo referente a la conservación de los puros en casa y mantenimiento del humidor, lo mejor que puedes hacer es visitar el blog de la página de Wacota. Está muy bien:

HUMIDORES WACOTA – BLOG

¡Y FUMA DESPACIO!

¡Último consejo! ¡FUMA DESPACIO! Esto no son cigarrillos. Deja que el tabaco te transmita su tranquilidad sin ser tú quien le contagies tu estrés al puro. Si estresas al tabaco, tiene un capote regulero o demasiado llena la tripa y subes mucho la temperatura del interior…

¡BOOM!

Sobre todo, acepta el error como parte del juego. Este mundo del tabaco es así porque es artesano y artístico y la tecnología más puntera no tiene sitio ni es útil ni aporta nada más que gasto. Nada de lo que he dicho aquí funciona siempre ni son las únicas causas ni tampoco las únicas soluciones, pero, desde luego, el tabaco tiene más posibilidades de reventar si no tiene condiciones buenas de humedad y si fumas demasiado rápido. Por supuesto, la velocidad de fumada es una opción personal y nadie es mal fumador por tener un volumen de aspiración más amplio, pero si das caladas repetidas y rápidas es soplar con el fuelle las brasas de la chimenea… Subes la temperatura y, por tanto, la presión.

Fuma despacio, que es un buen consejo: el tabaco sabe mejor, el placer dura más y el riesgo de reventón se diluye bastante.

4 comentarios de “Por qué se rompe la capa

  1. Sergio dice:

    Muy buen articulo! Mis experiencias con roturas de capas han sido por ser un poco animalito con la humedad. Siempre por querer recuperar un cigarro seco demasiado rápido metiéndole muchísima humedad de golpe. Qué virtud es la paciencia! Y con el pobre cigarro cargadito de humedad, le meto una encendida (con lo que vuelvo a quitarle humedad rápidamente). Y ya no te digo cuando encima le doy fuerte a la fumada. Vamos, que le meto un doble shock mortal al pobre y acaban rompiéndose las fibras de las hojas con tanto infla-desinfla.

    Resultado: parece que el puro se lo ha fumado el Coyote al que el Correcaminos le ha metido un petardo de la marca ACME y que ha explosionado abriéndose el pie del cigarro a medida que se fuma.

    • JAVIER BLANCO URGOITI dice:

      Muchas gracias Sergio, por tu espontáneo comentario… jajajjajajajajaja… Tienes razón. Lo comentamos en la entrada sobre cómo recuperar tabacos secos, hace una semana. Las prisas son siempre enemigas del tabaco, para todo. De hecho, el problema del Coyote es la ansiedad. Si tuviera calma, habría cazado al pajarraco en el capítulo uno. Un abrazo

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