Sobre la conservación de los tabacos en el hogar, el que tiene mucho que decir, y lo hace largo, tendido y con acierto, es Humidores Wacota. Aquí tenéis el enlace al blog de su página web.

Os lo recomiendo porque, además, si algo he aprendido yo del mundo del tabaco… Y del Ancho Mundo en general… Es que es imposible saberlo todo de todo y, desde luego, ese no es mi caso. Ni muchísimo menos. Hoy, gracias a la inestimable ayuda de las redes sociales, cada vez hay más expertós, pero la expertosfera se ha ampliado tanto, tanto, tanto que, a veces se hace difícil distinguirla de la gañanosfera.
Los consejos buenos para conservar el tabaco en el hogar os los va a dar el profesional, que es Humidores Wacota. ¡Cuarenta años fabricando humidores! Son necesarios porque, esto sí que es verdad, el tabaco es, probablemente, el producto de consumo más delicado que existe. Tu intervención es clave para que el tabaco consiga su objetivo que no es otro que tu propia satisfacción. Seguramente más que en ningún otro producto de consumo. En este punto, se puede decir que es verdad que, una vez que el fabricante ha habilitado el tabaco y lo ha puesto en manos del operador logístico, la responsabilidad directa ya no es totalmente suya.
Aunque la responsabilidad parcial e indirecta, desde luego que sí. Me voy a explicar.
CADENA DE VALOR
Un resumen muy rápido y conciso del largo proceso del tabaco, de la semilla a tu mano, podría ser este. Semillero, campo, curado, fermentación, añejamiento, torcido, secado, habilitación y envasado. PUERTA DE LA FÁBRICA. Transporte, distribución. PUERTA DEL DISTRIBUIDOR. Cava. PUERTA DEL ESTANCO. Tu mano.
La responsabilidad del proceso antes de la puerta de la fábrica es únicamente del fabricante. ¡Incluido el campo! Si el tabaco está mal seleccionado, mal curado, mal fermentado o mal torcido y no tira… Se rompe… Quema mal… Te mancha la boca como un puré de alcachofa caducado en marzo de 2016 o huele a purines, a «niño que me pisas lo fregado» o te pega atrás que te pasas dos horas carraspeando o te hace heridas en las fosas nasales…
Todo eso es culpa del fabricante cien por cien. Son cosas que suceden porque el producto está mal hecho, por la razón que sea que no es el tema de hoy. Y no hay nada, pero nada, en el mundo, digan lo que digan, que tú puedas hacer en tu casa para arreglarlo. Ni tú ni el estanquero, por más que le dé seis meses de reposo en una cava de recuperación, equipada con rayos C de los que brillan en la oscuridad cerca de la puerta de Tanhauser. Lo puedes guardar veinte años en tu humidor o llevarlo al hechicero de la tribu a que le hagan vudú y el bunga bunga. ¡Lágrimas en la lluvia!
Puedes rezarle una novena a San Judas Tadeo, patrón de los imposibles, que si el tabaco está mal fermentado… Digo mal fermentado por ejemplo, que es un fallo habitual… No lo vas a arreglar y no es culpa tuya. Y que sepas que si el tabaco te abrasa la boca no es fuerte.
Es malo.
UN BUEN CONSEJO
Lo que sí puede ser culpa tuya… Vete cogiendo el cilicio, pecador… Será todo lo que le pase al tabaco desde que pones el pie más allá de la puerta del estanco. Pagas, sales y, a partir de ahí, es tu responsabilidad. Normalmente, los cigarros deberían estar preparados para fumar desde ese punto concreto del mapa que es la puerta de tu estanco de cabezazo. A ningún productor de jamones se le pasa por la cabeza recomendar a su cliente que cuelgue el jamón dos meses en la terraza de casa: «que va a estar espectacular«.
¡No, tronco! Dame el producto ya terminado. Prêt-à-fumeur.
Si tú sales de la cava y te sientas en la terraza más cercana a fumarte el puro que acabas de adquirir, tiene que tirar, quemar y dar sabor. Ese sabor te gustará más o menos, pero debe tender a ser pleno, complejo, balanceado y largo. Evidentemente, no debería ser lo mismo un modesto robusto de a 2’95 euros que un tabaco de cincuenta lereles. Pero, en cualquier caso, ambos tienen que tirar, quemar y dar sabor.
Tener una reserva de tabaco en casa está muy bien. No todos vivimos cerca de un estanco bien provisto, y hay que guardar para ir tirando y que no nos falten, pero acumular demasiados puros en casa, si lo piensas bien, es un poco absurdo. ¡Con lo bien cuidados que están los tabacos en una cava profesional! Sin embargo, es parte de la condición de aficionado al tabaco el ser «acumulador». Está en nuestra idiosincrasia, ¡yo el primero!, y por eso mi mejor consejo es que os compréis un humidor bueno. Aunque cueste un poco más, un humidor que sea algo más que una caja. Compradlo bueno.
Como Wacota.
Y adecuado a vuestro nivel de acumulación. El mío es elevado. Soy absurdamente «acumulator».
EL BARCO (NO PRECISAMENTE EL DE CHANQUETE)
No sé si os he contado que el año pasado fui a dar una formación a un yate que estaba atracado en el puerto de Tarragona. No voy a decir de quién era aquella modesta chalupa, pero, para que os hagáis una idea, era como un edificio flotante de seis plantas. Si era grande el barco que en la popa cabían dos barcos más. Me hicieron descalzarme para entrar. Menos mal que ese día llevaba calcetines sin tomates. Mi madre se habría muerto de vergüenza.
Di la formación a una parte de la tripulación. En ese barco curra más gente que en El Corte Inglés de Castellana. Se sentía uno como en un mundo aparte, ajeno a aquel despliegue de riqueza exuberante, a aquella ausencia de necesidad. Cuando terminó la charla que fue interesantísima, como todas las mías, pero la fui haciendo más corta porque vi, y comprendí, que les importaba una higa, la jefa del personal me pidió que le echara un vistazo al humidor del jefe.
Os lo podéis imaginar. ¡El humidor del jefe! Vamos para allá a inspeccionarlo y no es que yo esperara encontrarme en aquel suntuoso barco una cava de cincuenta metros cuadrados, pero lo que me enseñaron fue una ignominia. Se me cayeron los palos del sombrajo. Un humidor de mierda. Dentro, no los conté, había no menos de quince Behikes encharcados de agua. Para tirar. Yo siempre seré pobre, claro, pero era un dolor apreciar aquellos 4.000 lereles en Cohiba que ya no se los va a poder fumar nadie ni aunque tu lacayo los lleve a secar al desierto del Gobi.
METAL QUE RESUENA
En un barco, el problema no es que los puros se sequen sino, al contrario, que hay demasiada humedad. No te vale un humidor como el mío. Tiene que ser estanco y disponer de un aparato que controle electrónicamente humedad y temperatura. Lo que quiero decir con esta anécdota es que para conservar tabacos en casa, lo primero que tienes que evaluar es tu nivel de implicación. Mi humidor no es electrónico. Es todo manual. Yo cuido mis puros. Es parte de mi pasión. Siempre digo que mi mujer riega sus plantas y yo riego mis tabacos.
Y un inciso: os habréis fijado en el vídeo que yo uso agua del grifo. En Madrid se puede, porque el agua del Canal de Isabel II es cojonuda. En otros sitios, dependiendo de la calidad del agua, se podría necesitar agua destilada o filtrada.
Pensadlo bien. Os podéis gastar un pastón en un humidor pero si abandonas los cigarros dentro, no valdrá de nada. Los cigarros, incluso dentro del humidor, necesitan amor. Tu humidor puede ser supertecnológico y estar conectado al Éter, puede hablar todas las lenguas humanas y hasta las angélicas, que sin amor será como metal que resuena o címbalo que retiñe. Tus puros precisan de tu atención y tu humidor, de mantenimiento. Evidentemente, un humidor electrónico con IA (que no sé si los hay), necesita menos amor. Uno como el mío, todo mi amor.
Pero humidor de cero atención… No existe.
LA HUMEDAD
Un humidor con tecnología de control automático de temperatura y humedad, se programa y, normalmente, no debe haber problema. Al principio, no está mal darle caña a la humedad. Lo que conserva el tabaco en el humidor de casa es la madera, por eso es bueno que sea cedro. Hay otras maderas que también funcionan bien, como el okume, pero lo fetén es el cedro español (que no es español). Si Gilgamesh se jugó el pellejo yendo a por cedro (español) por algo sería.
El cedro agarra la humedad y la va dosificando. Por eso, al principio, cuando la madera está muy seca, hay que trabajarlo un poco. Yo tengo un humidor Wacota en casa que me compré en 1999, cuando era otra marca, y ya casi no hace falta ni que le eche agua. Lo hago, de vez en cuando, pero el higrómetro está clavado en 65%. Como en el tabaco, una vez más, el tiempo es muy importante.
Disponer de un buen higrómetro, que mida bien la humedad relativa, también es necesario. Pero recordad que el aparato mide la humedad en el ambiente, no en los puros. Tienes que vigilar el tabaco, no el higrómetro, y comprobar regularmente que estén en su punto. Para eso, lo mejor es apretar el pie un poco, con delicadeza… Debe ofrecer una leve resistencia, como el corcho, y volver a su ser.

LA SEQUEDAD
Aunque pueda parecer lo contrario, digan lo que digan los expertos, lo cierto es que el tabaco seco se expande y, al revés, mojado se apelmaza. Esto es así porque es una hoja seca de una planta. Un tabaco seco se puede fumar, siempre que esté bien hecho. La sequedad no afecta al tiro. Si un tabaco seco no tira no es por la falta de humedad sino porque está mal construido.
La sequedad sí es resultado de una mala conservación. Lo que le pasa a un tabaco seco es que cambia su sabor, se vuelve más plano, picante y astringente, pero el principal problema es que la hoja seca se quiebra. La falta de humedad rompe el tabaco y muchas veces es infumable porque está deshecho.

Sin embargo, un tabaco seco se puede recuperar. Siempre que no parezca ya un matasuegras, claro. Lo metes en el humidor, lo dejas ahí descansar, sin prisa, y en un par de meses está como nuevo. Quizá, cuando te lo fumes, notes que ha perdido sabor, porque la grasa del tabaco se volatiliza, pero técnicamente, el cigarro tirará, quemará y dará sabor como antes de secarse. No el mismo sabor, insisto, pero dará sabor.
En ocasiones, sobre todo cuando el cigarro va muy lleno de tabaco, puede pasar que al fumarlo, la sequedad te reviente el tabaco. La hoja seca pierde uno de sus principales virtudes, que es la elasticidad, que sirve en capote y capa, para aguantar la presión de la temperatura interior del cigarro ya encendido. Si está seco, pierde elasticidad, no resiste la presión y… PUF… Se revienta.
Cuando un tabaco revienta en medio de la fumada, la razón sí puede ser una mala conservación. ¡Pero no es la única!
EL EXCESO DE HUMEDAD
El exceso de humedad es más jodido. Un tabaco encharcado de agua, como los Behikes del barco, tiene muy difícil recuperación. Lo primero porque les queda un aroma a ahogado, a ceniza húmeda, a desván cerrado, a cenicero frío, a salón en el día después, a botafumerio… En mi opinión, es un sabor persistente y desagradable. ¡Que habrá a quién le guste! No digo que no. Como dicen en «La vida de Brian», «siempre tiene que haber alguien«.
Ese sabor ya no se lo quitas. Cuenta con él. Además, el tabaco mojado se apelmaza y eso hace que secarlo no sea siempre sencillo ni efectivo. Hay que hacerlo despacio. Si lo tiendes en la cuerda junto a los calcetines para que vuelva a su ser, la tripa se expandirá a su libre albedrío y quizá tapone el tiro. Incluso, puede llegar a reventarse.
En este caso sí, un cigarro bien construido, pero mal conservado por ti en casa, se perderá y será solamente culpa tuya. Mi consejo es que no pierdas mucho el tiempo. Tu penitencia es tirarlo.
En fin, me he alargado más de lo que esperaba. Os insisto en que para consejos de conservación del tabaco, visitéis la página web de Humidores Wacota. Si te estás preguntando ahora por la temperatura y humedad correctas para conservar el tabaco… Dale al enlace que vas a encontrar eso y muchos consejos sensatos…
… probablemente más sensatos y acertados que los míos. Si veis contradicción entre lo que he dicho yo y lo que dice Marco Torres, no lo dudéis: el experto es él. Cualquier comentario que quieras hacerme, si estás de acuerdo, si no estás de acuerdo, si te parece bien o mal o lo que se te ocurra, ya sea a favor, en contra o ninguna de las dos cosas, podéis dejarme un comentario. Agradezco mucho vuestros comentarios, aprendo mucho con ellos y siempre contesto.

BURKINA THE FAQ: RECUPERAR CIGARROS SECOS
Ya os dije alguna cosa parecida sobre esto en esa entrada de hace cinco años. Os voy a decir una cosa: soy más seguro que la Sepulvedana. ¡Qué consistencia!
- Burkina, tabaco y Dalmore
- Episodio 71 – Burkina The Ñus
- Sobre la conservación
- Burkina The Ñus – Episodio 70
- Flor de Selva adelanta su 30 aniversario

Amén
Jesús!
Yo tengo el problema de demasiada humedad,hay dias en los que llegamos a mas del 90% de humedad relativa en el ambiente y tengo que sacar los boveda de los humidores,incluso durante semanas….me estoy planteando ir a sistema electronico de control de humedad,aunque soy un poco contrario…
El exceso de humedad es jodido. Mira a ver porque creo que hay sobres de bóveda que recogen la humedad… Creo! un abrazo
Buenas, por no hablar de los bichitos microscopicos que segun lo que yo tengo visto salen con exceso de humedad. Son nocivos? Se alimentan del tabaco?
Gracias
Lasioderma??? es una infestación que se come todo tu tabaco. Vete a un estanco ahora mismo y cómprate una trampa de zeromonas para el humidor. Vacía, limpia, separa los agujereados, mata los bichos que veas corriendo por ahí. Lo que se come el tabaco es la larva, pero los escarabajos ponen los huevos en el tabaco y cuando la temperatura sube, más o menos por encima de 25 grados, eclosionan y a comer. Y se comen primero lo bueno porque, como dicen en Cuba, al bicho no le gusta la mielda. Echa un vistazo aquí https://burkinatherevist.com/carpe-diem/ Un abrazo
No no,no es lasioderma,son un bichitos blancos microscópicos,menos que una cabeza de alfiler, lo que pasa es que que como muchas zanahorias y de momento veo bien. no hacen agujeros,deben ser acaros o algo.
Eso no lo he visto yo nunca. Como dice Sergio, le dan una nota proteica a la fumada? Yo, mi humidor, lo vacío cada dos meses, más o menos, completamente, limpio (sin productos de limpieza ni química), ordeno, aireo… ¡Veo lo que tengo! Os lo recomiendo incluso para los humidores pequeños de mesa.
Un abrazo
Eso me ha pasado a mi con algun tabaco de pipa artesano. Según el tamaño y el color, pueden ser desde acaros hasta chinches.
Yo puse el tabaco en un tupper grande y al lado un tapon de botella de plastico con agua y miel. Al dia siguiente estaban practicamente todos ahogados en el tapon.
Tambien te los puedes fumar, eso si.
Un excelente artículo, Javier, para variar!! Eso sí, una de las cosas que no has dicho es si conservar los puros con su celofán (los que lleven, cosa que no pasa con los habanos). Yo desde luego he pasado a conservarlos en su celofán, antes no lo hacía y como acumulo un poco, acababa habiendo puros que llevaban 3 y 4 años en el humidor y sin celofán y me daba cosa pensar con qué resto de aromas del resto del humidor se estaba mezclando el sufrido cigarro. Tiendo a pensar que el puro se conserva mejor en su aroma dentro del celofán. Y, por otro lado, si hubiera de haber algún bicho, no saldría de allí. El único pero que le veo es que el puro venga ya mal y por tanto sigas conservándolo mal, pero, en fin, tiendo a confiar en el estanco y en mi mano cuando los compro. Tengo higrómetros digitales baratos en cada bandeja y procuro que estén entre el 65 y el 72%. Y humidifico con agua estéril, aunque creo que me pasaré a la destilada por disponibilidad.
Un abrazo
Muchas gracias Luis. NO he dicho nada del celofán, ni tantas cosas, porque en algún momento tenía que terminar de escribir… jajajajjaa… Que me enrollo demasiado. Y porque la idea era que visitéis la página de VVacota, donde se cuenta todas esas cosas, buenos consejos con mucha fiabilidad porque son profesionales. ¿Celofán? ¡Siempre! Y ojalá un día los habanos vengan con celofán. Se pierde una cosa muy rica, es verdad, que es ese aroma delicioso que te pega un bofetón en la cara cuando abres la caja. Eso lo perdemos, pero, como bien dices, el tabaco en el humidor se conserva mejor con celofán y se evita, parcialmente, el casamiento. GRacias por el comentario! UN abrazo
Entretenido y educativo a partes iguales, Javier. Muchas gracias por compartir tu sabiduría con nosotros.
Yo, desde hace años, delegué funciones en Bóveda. Qué maravilla de invento! Sigo mirando mis puros de vez en cuando (les acaricio y doy besitos), aireando el humidor y controlando la presencia o no de okupas en el mismo.
Saludos!!
Muchas gracias Miguel, escuché el otro día, que me gustó, «delega, pero vigila». Un abrazo