Tarde, como siempre, porque las raíces de lo nacional son importantes, pero un escape de gas es urgente. Es ya 13 de marzo y tengo que anunciar el tabaco del mes de febrero de 2026. Por cierto, que ahora que lo pienso, mañana mi hijo Rodrigo cumplirá ¡veinticinco años! Podéis hacerle la rima, sin problema, que él es el primero en ejercer de poeta maldito y repentino.
Me veo en la obligación de explicar de nuevo la sección, en su septuagésimo primera entrega, pero es que hay un par de aspectos que son importantes. No se trata de ensalzar el mejor cigarro fumado el mes anterior. Eso sería fácil, como va a parecer hoy. Hay que colocarlo en su circunstancia partiendo del principio de que el más humilde de los cigarros puede ofrecerte un rato glorioso, fumado en su momento y con la compañía adecuada, mientras que el mejor de los tabacos puede resultar una tortura si, como dice mi tío bisabuelo José Blanco, se comparte con un «comemierda».
El cigarro del mes en Burkina The Revist debe ser, por tanto, tabaco y circunstancia. Ya os adelanto que el de febrero de 2026 lo tengo clarinete. Sé cuál ha sido la mejor fumada de del mes y, conmigo, hay unos cuantos, entre los que cuento a Xavi Giménez Pla, de Blanes, que seguramente estarán de acuerdo. Es probable que, de las setenta y una veces, ésta haya sido la más fácil de decidir. Incluso me atrevería a decir que casi lo sabía antes de que sucediera, porque el cigarro fue inigualable.
Casi, casi decidido, además, porque, para la circunstancia, contaba con las manos de Harry Wieding, de Cal Mut. Nada podía salir mal.
Si vais por Blanes, hacedme caso: id a Cal Mut. Yo me voy a hacer una camiseta con la cara de Harry. Estoy dándole vueltas a un lema que exprese resumido cómo funciona el bucle feliz del disfrute. Sólo si eres feliz puedes hacer felices a los demás y la felicidad de los demás alimenta la tuya propia. Si disfrutas dando de comer, haces que los demás disfruten y eso incrementa tu propio disfrute. Si le pones pasión, tus clientes serán tus amigos y te devolverán pasión. Harry es una máquina de generar buen rollo.
¡HACEDME CASO! ¡ID A CAL MUT!
Todo en Cal Mut está bueno, es diferente y atractivo y se representa con una épica gastronómica que sólo es posible allí. Todo, empezando por el abrazo honesto con el que te recibe Harry, que te clava en las costillas una bienvenida férrea y sincera que casi te obliga a quedarte a vivir, hasta esa chantilly montada en directo (¡quién necesita ir al gimnasio!) y servida con trufa rallada… Impresionante. Este postre no es una despedida. Es un colofón. Es un «no se vayan todavía, aún hay más». Un «vuelva usted mañana».


Haceos un favor. Si pasáis por Blanes, acercaos a sentir la pasión de Harry en Cal Mut. Os lo voy a resumir un poco…






Buen producto, tratado con honestidad, cocina a la vista, mucha personalidad, todo muy rico, aunque es posible que lo que más me gusta de Cal Mut es Harry y su actitud. Sales de allí bien comido, satisfecho y con las pilas cargadas de buen rollo.
Y si, encima, en la sobremesa, te enciendes un Davidoff Oro Blanco…
DAVIDOFF ORO BLANCO – TABACO DE FEBRERO DE 2026
Porque hay cigarro que se sueñan. En su día, hace años, os conté algo sobre el origen de Davidoff Oro Blanco, de cómo se gestó. Lo hice en un serial (inacabado, quizá un día lo termine) que le dediqué al maestro Eladio Díaz.
HAY CIGARROS QUE SE SUEÑAN (I)

Lo cierto es que, independientemente del precio, Davidoff Oro Blanco es la quintaesencia del tabaco. El balance es absoluto; la complejidad, una delicia. Yo he tenido la fortuna de fumarme más de uno. Incluso, compartí alguno con David Cagigas, la mejor nariz de España, para que su humo circulara por su narizota. Sabía que si alguien le podía sacar todo su jugo, ese era David.
Lo que dijo, está publicado aquí:
Era arriesgado porque los cigarros de la más alta gama, como Davidoff Oro Blanco, siempre parten con cierta desventaja cuando el que se lo va a fumar es un conocedor. Es inevitable. Un precio tan elevado (600’00 euros por tabaco) despierta una igualmente elevada expectativa que puede generar cierta frustración si pones la fumada en el eje del precio y no en el del valor. Todos sabemos que no existe una proporcionalidad directa entre el dinero pagado y la satisfacción obtenida. No funciona así. Al menos, no siempre.
FUMADORES DE ANILLA
Por supuesto, existen los llamados «fumadores de anilla» (¡bienvenidos sean y ojalá hubiera más!). Pero no nos hagamos trampa en el solitario: casi todos los fumadores de puros (excepto David Cagigas) somos fumadores de anilla. Me incluyo. Las marcas están creadas para seducir y muchas lo logran con el mero brillo de su anillo. Davidoff es una de ellas.
Sin embargo, esa seducción forma parte del disfrute.


Es evidente que a un tabaco que vale 600 euros hay que exigirle el máximo y más porque, además, debe aportar esos valores intangibles que también se fuman y que, aunque no aporten sabor, suman satisfacción. Sutilezas que añaden valor a la fumada como cuando uno se encuentra ante tabacos muy antiguos de marcas descontinuadas o cigarros de colección que nunca se volverán a fabricar. Muchos no tienen sabor, pero sí historia y todos nos acordamos de cuándo y con quién nos fumamos ese tabaco tan viejo, aunque, en realidad, sólo nos supo al cedro de la caja.

Davidoff Oro Blanco es como esos tabacos de coleccionista, pero son sabor de verdad. Aroma, intensidad, balance, sutileza, largura… Cada calada es deliciosa y distinta a la anterior. Te lo fumas sin apartar la mirada del hilo de humo que sube desde tu mano, mientras la conversación de la sobremesa se anima, pero en segundo plano, casi convertida en ruido de fondo. Eres consciente de que esas nueve hojas dominicanas nunca, jamás volverán a estar juntas en un tabaco. Asistes a su quemada perfecta, dándole vueltas con la mirada, como si fuera la última puesta de sol del mejor verano de tu juventud. No sólo te está regalando placidez y sabor, sino que se te está grabando en la memoria y ahí se quedará para siempre como el recuerdo de una oportunidad única e irrepetible que ha ensanchado tu tiempo hasta una dimensión indefinida.
No estamos hablando de precio, sino de valor, de tiempo, de una circunstancia que, quién sabe, quizá no se vuelva a dar. ¿Merece la pena? Cada cual que se responda, pero con tan excelente compañía, la comida de Cal Mut, la pasión de Harry, todo el conjunto con Davidoff Oro Blanco ha sido, sin ninguna duda, la mejor ocasión del mes pasado. Cigarro de febrero de 2026 en Burkina The Revist.
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Se tenia que decir y…. se dijo , AMEN , afortunados aquellos que logran sus sueños
¡Re Amén! Un abrazo!