Tabacos de iniciación (II)

En fin, perdonadme por el rollo de ayer. Os dejo el link abajo por si os va el sadomaso y lo queréis releer. En tabacos de iniciación (II) voy a ir más al grano, pero antes debo recordar dos normas esenciales y voy a ofrecer un consejo que, además, es respuesta a una FAQ:

TABACOS DE INICIACIÓN (I)

Norma esencial 1: fuma despacio. Las prisas están peleadas con el tabaco. Paladea el humo, disfrútalo, date tiempo entre calada y calada. Fuma en la mano, que decía Zino Davidoff, y alarga la fumada lo más que puedas. Así, conseguirás que el tabaco te transmita tranquilidad, que es de lo que se trata, y evitas recalentarlo. Subirle la temperatura al tabaco no es bueno, aunque, como siempre pasa en este mundo, hay gente a la que le gusta.

Dicho, claro está, con todo el respeto a la manera de fumar de cada uno.

Norma esencial 2: no te tragues el humo. Tampoco te obligues a hacer retronasal. No es obligatorio. ¡Nada en el mundo del cigarro es obligatorio! Si tú encuentras el modo en que un tabaco te da lo que buscas, estará siempre bien hecho. El retronasal llegará, seguro, cuando adquieras experiencia. Es algo natural.

Para empezar, da una calada, no demasiado profunda, mantén el humo en la boca para que se te llene bien y déjalo salir despacio, gustándote, como si se vaciara sola y sin tragarlo. Los sabores vienen después. El retronasal, es decir, sacar el humo por la nariz sin tragarlo es posible. Pero no te preocupes por eso. Te llegará.

Y la respuesta a la FAQ: ¿hasta dónde debo fumar mi cigarro?

Hasta que te deje pleno. No más. Si eso quiere decir que vas a dejarlo a la mitad… Lo dejas a la mitad. Te lo repito: nada es obligatorio. Fumarse el tabaco hasta la uña, tampoco. Eso te pasará, seguro, con la experiencia y sin forzarlo.

TABACOS DE INICIACIÓN

Me sorprendió hace un par de días Abel Bernardos, un amigo del pueblo, de Segovia, con un mensaje por messenger. Ha visto algunos de los directos que he hecho en Instagram y se le ha despertado la curiosidad por el mundo del cigarro premium.

Me sorprende, sobre todo, porque Abel ya no es un chavalín. Es de mi quinta (algún año mayor que yo) y es un tipo de un perfil más bien dado al deporte. No me lo esperaba pero, bienvenido sea. Siempre he pensado que fumarse un puro en una circunstancia específica, un momento que se preste a ello, no sólo no es adictivo (¡para nada!), además es perfectamente compatible con hacer deporte.

Primero pensé en mandar a Abel a un estanco cercano a su casa para que le aconsejara el estanquero que, por cierto, es buen amigo. Después le dije: «¿Sabes qué? Si para San Cristóbal nos dejan movernos de Madrid, nos vemos en el pueblo y nos fumamos un tabaco juntos«.

San Cristóbal es el 10 de julio.

Después, si el experimento resulta, Abel irá al estanco de Javi y empezará a probar otros tabacos. O no. A lo mejor me dice que no es para él. Ya os lo contaré.

Fue entonces, cuando empecé a darle vueltas a qué tabaco le voy a llevar por San Cristóbal, que decidí hacer esta serie de entradas y cuando llegué a la conclusión de que el gusto personal por los sabores de cada uno es más definitivo que la fortaleza, a la hora de plantear un tabaco de iniciación. He pensado unos cuantos, de distintos precio, de fortaleza hasta media, perfiles de sabor diferentes y, eso sí, he descartado tabacos de fortalezas altas, demasiado complejos, demasiado especiados y, sobre todo, formatos grandes.

DAVIDOFF 2000

Aunque algún purócrata aficionado me ha señalado como fumador de alta cuna, independientemente de su precio, Davidoff 2000 es un buen cigarro de iniciación. En sus dos versiones: la clásica, con la capa connecticut, y la 702 Series, con esa capa habano Ecuador tan rica.

Para empezar, el formato es ideal: una corona de 127 mm x 43. Es un formato asequible que, fumando despacio, puede darte cincuenta minutos de fumada. Las garantías de construcción, combustión, tiro y demás exigencias técnicas objetivas son plenas. La calidad es indiscutible y nunca te va a dar una experiencia mala.

Otra cosa es el sabor. Te puede gustar o no.

El que comienza a fumar tiene que entender que cada cigarro es una propuesta distinta de sabor y que, por tanto, el hecho de que el sabor de un tabaco no le haya gustado no significa necesariamente que vaya a sentir lo mismo con todos los tabacos del mundo que se fume.

A mí, aunque mi registro de aceptación de sabores es amplio (y trabajo para hacerlo más amplio), hay tabacos que me ofrecen cosas que me gustan más que otros. Al no iniciado le va a pasar lo mismo.

Alguien que empieza va a encontrar en este Davidoff 2000 un sabor clásico del tabaco, esa madera de cedro un poco astringente, con el heno y un fondo amarguito muy vivo. También ofrece puntas dulces, más avainilladas que florales. Es un cigarro sencillo, de fortaleza suave a media, muy gustoso, para una fumada amable y sin sobresaltos.

Precio… Pues es un Davidoff: 10’40 euros. Alta cuna, por supuesto, Luis, pisha.

¿Plan B? ¿Un formato más pequeño pero en el resto todo igual?

Davidoff 1000. Un petit panetela, 117 mm x 34, 7’40 euros, mismas prestaciones, 20 minutos de fumada.

Que crees que tu gusto puede ir más hacia el dulce tostado, a la crema, con un poco más de intensidad, tonos más cafeteros, una madera que ya no es cedro y un poco más de complejidad, con una fuerza media: Davidoff 2000 702 Series.

No muerde. Lo juro. Además, como he dicho antes, no es obligatorio fumárselo entero. Fuma hasta quedar satisfecho y, ¿quién sabe? Igual te lo acabas y quieres otro. A veces pasa.

UN HABANO… O DOS

Segunda opción… Mañana o pasado daré más opciones, distintos precios y hasta algún formato un poco más atrevido. No se me apelotonen ni formen tumulto y «esos endemoniados, que se controlen».

El sabor cubano tiene una constante, que es el dulce y amaderado, pero no es verdad que los habanos sean tabacos fuertes. Para nada. Los hay que sí, claro. Pero hay opciones más amables, con sabor, muy indicados para iniciarse.

Romeo y Julieta, por ejemplo, en los formatos pequeños, va genial. Fortaleza media, ese dulcito tan rico, pero por no incidir siempre en la misma marca, os voy a recomendar uno que me sirvió a mí, en su día, para iniciarme en el habano: EL Rey del Mundo Choix Supreme.

En formato, es un poco más gordo que una corona. Es un hermoso nº4, en vitola de galera cubana, es decir, un 127 mm x 48. Es una muy buena opción para apreciar ese dulzor característico, contenido y amaderado, pero además te da cierto toque especiado. En fortaleza, estamos ante un cigarro suave, aunque da más evolución, algo que también depende de tu manera de fumar. Al final, puede llegar a fortaleza media y dar algún tono más oscuro.

Son tres cuartos de hora de fumada, si fumas despacio puede llegar a una hora, y el precio en estanco es de 10’00 euros.

De plan B, tienes el Demi Tasse, por si el hermoso nº4 te asusta mucho, aunque te prometo que no debes tenerle miedo.

El Rey del Mundo Demi Tasse es un entreactos, 100 mm x 30, te da veinte minutos buenos, suave y dulce, por 2’95 euros. Precio, de nuevo, en estanco.

De todas formas, que yo crea que estos cigarros son buenos para iniciación no quiere decir que no sean buenos para todos los demás. Incluso para aquellos más experimentados, a los que, quizá, estos tabacos se les podrían quedar un poco cortos, hay medias mañanas, un desayuno al sol y cafñes de media tarde donde la boca agradece una fumada más calmada.

Me refiero a fumar por el mero hecho de fumar y sin otro objetivo que disfrutar del tabaco. No hay necesidad de ponerse un sombrero de tabaquero cada vez que vayamos a darle candela a un tabaco ni es preceptivo ponerse a analizar cada calada tras matices y aromas cada vez que fumemos. Yo, de hecho, la mayor parte de las veces que fumo, sólo busco cigarros que me den un rato dichoso. Sean como sean.

Que a veces perdemos un poco el norte con esto de las catas.

Dicho. Mañana (o pasado), os haré más propuestas de iniciación, por si queréis inocular a alguien la pasión por el tabaco.

4 comentarios de “Tabacos de iniciación (II)

    • Israel Cádiz dice:

      Uno que me gustó bastante en mi iniciación como fumador fue el Oliva serie O, con capa Connecticut. Un pettite corona muy sabroso, algo especiado al inicio pero que no golpea en la boca y se hace más cremoso con la fumada y un café como acompañante.
      La primera vez que lo fumé cometí el error de hacerlo después del desayuno acompañado con un ron… ¡Nada! A esa hora el cuerpo no está para destilados y los sabores son opuestos. Error de novato excesivamente entusiasta (tampoco es que tengo tanta experiencia). La segunda vez lo hice como describí al principio y fue una experiencia muy positiva y para repetir sin remordimientos

      • JAVIER BLANCO URGOITI dice:

        Pues si haces eso mismo, pero en Estelí, Nicaragua, en la fábrica de Oliva… Te aseguro que el ron te sienta de madre. La Serie O de Oliva me encanta también. Mira, esta semana voy a fumarme uno que tengo ahí esperando su momento. Un abrazo

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