Tabacos y cervezas (VI)

Aunque parezca increíble, me he comprometido a terminar la serie y lo voy a hacer: Tabacos y Cervezas (VI). Además, noto que la respuesta, en general, en redes sociales está siendo bastante buena. Y es que es una cuestión de gustos personales. No dejéis que nadie os diga lo que marida y lo que no marida. Por supuesto que hay productos que hermanan mejor y cuyos sabores y fortalezas en boca combinan, chocan y se potencian.

La armonía existe y es posible, pero no tiene porque ser el objetivo.

Estamos hablando de disfrutar y, en eso, lo único que vale verdaderamente es que uno se lo pase bien. Yo tengo un rato, en el pueblo, en veranito, sentado en las escaleras de entrada del bar Yagüe, con vistas a la plaza y a todo lo que pasa, cuando la canícula castellana da recia de cojones pero yo respiro a la sombra, con un botellín de Mahou en la mano, un pincho de pavo escabechado (que lo escabecha la Santísima Trinidad) y un purito (o un Lucky, jejeje), con los amigos…

En ese momento, estoy como agazapado, esperando a que alguien se me acerque y me diga: «la cerveza no marida bien con un puro» para contestarle lo del disléxico:

– Medusa la polla.

TABACOS Y CERVEZAS

Así con todo, desde ese principio de libertad en el que las buenas recomendaciones se aceptan, pero no obligan, os repito el espíritu de esta serie, cuyo rollo esencial (y un poco espeso) perpetré en la primera entrada de tabacos y cervezas:

TABACOS Y CERVEZAS PRIMERA PARTE

La armonía es posible y deseable, pero no exigible. Lo importante es que tú disfrutes. Y ya se sabe, porque lo dice Tolstoi en la primera frase de Ana Karenina: «Todas las familias felices se parecen entre ellas, en cambio las desgraciadas los con cada una a su manera».

Hay que esmerarse muy poco para ser feliz sin saber por qué.

Hoy os traigo dos sabores fuertes, de dos marcas que son muy mías, de esas con las que me siento muy identificado y con las que me gusta, porque me siento parte de ellas, colaborar a fortalecer su reconocimiento. Una no necesita mucho de mi ayuda: Mahou.

Todos sabéis que yo soy muy mahoumetano.

La otra marca es La Flor Dominicana, grandes tabacos que aún están por descubrirse en España. Es una marca que explotará en su día. Apuesto por ello firmemente, por lo que es y por lo que significa. La tengo en Burkina The Lot: Cigarros por los que yo pongo la mano en el fuego. Elegí uno, el Reserva Especial Gran Robusto, porque es un cigarro que me dio una lección.

BURKINA THE LOT – LA FLOR DOMINICANA RESERVA ESPECIAL

Pero podía haber elegido cualquiera de ellos. Y, desde luego, uno que no falta en mi humidor, ni en el de su creador, Litto Gómez: el Cameroon Cabinet Nº3.

MAHOU BARRICA ORIGINAL + LA FLOR DOMINICANA

Como os digo, son sabores fuertes. Aparte de la pegada que puedan tener ambos productos, que tampoco es como para tenerles miedo. Ni mucho menos.

Mahou tiene una serie de cervezas que pasan por un añejamiento en barrica. En este caso, la Barrica Original es de roble, donde, durante tres meses, dejan que los sabores de la madera se impregnen bien en la cerveza.

La brújula de sabor queda de esta manera:

El amargor que da no es el del lúpulo, como pasa con las IPA, sino el más untuoso de la madera, que es, además, un sabor muy tabaquero. Tiene dulzura, a vainilla, cierta fruta y ese toque especiado.

La verdad es que viendo la brújula, y casi a ciegas, inmeditamente pensé en La Flor Dominicana Cameroon Cabinet Nº3. Un cigarro ideal para un aperitivo con sabor y que es uno de los que nunca falta en mi casa. Como os digo, Litto Gómez, el creador de La Flor Dominicana, lo usa para fumar entre cigarros… Me lo contaba en la entrevista que le hice en Instagram y que si no has visto, la tienes aquí.

LA FLOR DOMINICANA CAMEROON CABINET Nº3

Una de las cosas que más me gusta de La Flor Dominicana es su filosofía, nada comercial, de «si tengo el tabaco, fabrico el puro». Por eso son gente a la que admiro tanto, como a Ernesto Pérez Carrillo. Porque si no tienen el tabaco, no lo fabrican. Parece fácil de decir, pero no lo es cuando tienes una demanda detrás. Para que lo entiendas bien: en este cigarro se usa una capa Cameroon, africana, de un piso foliar alto. Esa hoja no es fácil de conseguir, ni desde luego barata. Quizá, para responder a la demanda, Litto podría fabricar unos cuantos Cameroon Cabinet con una capa de un piso más bajo o con una de sol nicaragüense que se le pareciera… ¿quién iba a notar la diferencia? Pues el fundamental: Litto Gómez.

Esa honestidad, en el mundo del puro, es cara. Estamos ante un 120 mm x 40, con esa preciosa capa cameroon (esta foto no le hace justicia), capote y tripa dominicanas de la finca La Canela. Tiene sabor, mucho sabor, complejidad, profundidad y balance. Y es lo suficientemente cremoso como para combinar con los sabores, también fuertes, de la Mahou Barrica Original: un especiado que está presente, las maderas, el dulce más bien tostado, cierto tono cafetero, un amargo chocolatero muy rico…

El precio en estanco de esta pequeña maravilla es sólo 7’30 euros (precio a 21 de julio de 2020, pero podría variar).

Creo que me queda alguno (y, si no, iré corriendo a comprar más). Hoy, de aquí a un rato, como ya tengo la comida hecha, no lo pienso perdonar, porque me he releído y me he puesto a salivar.

Yo que tú, lo probaba.

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