Fernando León Family Reserve E.L. - Burkina the revist novedad

Fernando León Family Reserve E.L.

Antes de volver con los «modestos y ricos», que sé que tengo pendientes, al menos, seis cigarros más, voy a ir con un tabaco que, en mi caso, ha cumplido con creces con una de las principales funciones del tabaco: suscitar un buen recuerdo. Y es que, a pesar de que ha llegado poco, muy poco, me las he apañado para hacerme con un par… No de tabacos… ¡De cajas! Un par de cajas de Fernando León Family Reserve E.L. Belicoso.

Concretamente las cajas número 121 y 143 de 500. Ésas ya son mías. Treinta tabacos, en total (aunque ya he regalado algunos porque compartir… Es tener menos).

Y es que se me ha ocurrido una cosa… Ya os lo contaré… Y pensé que el tabaco adecuado podría ser este: es nuevo, es limitado, es precioso, es de La Aurora, compañía a la que me siento personal y sentimentalmente vinculado.

Pero, además, es Fernando León, el tabaco que, mientras estuve allí, más me gustaba fumar.

No sé si quedará ya mucho en España. Quizá encontréis alguno en algún estanco, perdido en alguna cuna baja. Es un tabaco sensacional, no sé cómo habrá envejecido. Tenía una fortaleza media a media alta. Muy aromático y sabroso y muy vivo en boca, con esos tonos especiados que reparte generosamente el tabaco de Brasil. Fernando León es un cigarro cien por cien dominicano, pero con una hoja de Matafina en la tripa que añade al dulce y a la madera, las notas divertidas de la canela, el picante, las especias.

Me gustaba mucho allá, en Dominicana, por lo que acabo de decir pero también por lo que representa, por la historia que hay detrás. Yo no sé cuánto os condiciona a vosotros, pero para mí sí es muy importante. No es que determine mi gusto (o mi disgusto) por él, pero me condiciona, me predispone mucho saber que era el muy especial tabaco de un señor muy sabio, muy estricto, muy detallista y muy exigente… Una gran personalidad del tabaco, Fernando León Asensio, padre del actual presidente de La Aurora, Guillermo León.

FERNANDO LEÓN ASENSIO

Durante el tiempo que estuve trabajando en La Aurora, me empapé de la historia de la compañía. ¡Me lo sabía todo! Me lo leí todo… ¡Incluso me invitaron a dar una conferencia sobre la historia de La Aurora en el Centro León! Creo que seguirá en YouTube.

Efectivamente… Aquí está. Fue una hora de charla. Me avergüenzo un poco de tanto titubeo, pero os la dejo no para que la veáis. A partir del minuto 26, empiezo a hablar de Fernando León. Y en el minuto 34, hablo de su cigarro.

Respecto al libro del que se habla en la conferencia, «Huella y memoria», la historia de la familia León (y, por tanto, del tabaco en República Dominicana), tenéis la fortuna de que está completo en PDF en este link. De nada:

HUELLA Y MEMORIA

Fernando León, al que yo no conocí en vida, era un hombre, por lo que he leído y por lo que se decía de él, exageradamente atento al pequeño detalle, esas minucias aparentemente sin importancia que marcan la diferencia entre la excelencia y lo meramente extraordinario. Su tabaco es un reflejo de ese carácter esmerado y detallista, sobre todo por su formato.

Es una corona, un formato de fumador de puros (no lo dudéis), pero si una corona estándar es, normalmente, un 6×42 (152 mm x 42), el Fernando León Family Reserve Founder’s Choice, que es como se llama, es un 5 con 9/16 x 42, es decir, 7/16 de pulgada más corto. ¿Por qué? Porque ese, y no otro, era el formato que a Fernando León le gustaba.

No son pocas las fábricas, las marcas, que presentan al mercado sus tabacos como los exclusivos de la familia, del creador, del master blender… Es un buen reclamo para vender tabaco, porque te vienen a decir: este es el que fuma el que más sabe aquí de tabaco. Yo no voy a decir que no sea verdad. Seguramente es cierto. De hecho, no veo dificultad alguna en fabricar 5.000 tabacos para tu master blender, guardar 500 y el resto habilitarlos, ponerles precio y venderlos.

Con Fernando León Family Reserve podéis tener la seguridad de que era el tabaco de Fernando León, que no era el master blender de La Aurora, sino el propietario. Un señor que mantenía un control total, con un sentido empresarial muy horizontal y un espíritu eminentemente familiar de la producción, sobre todos los aspectos y todos los procesos de la fabricación.

El cigarro se hacía, y es verdad, para el consumo personal de Fernando León y para que él regalara a familiares y amigos. No se comercializaba. En una ocasión, sólo en una ocasión, Don Fernando permitió que se vendiera en la tienda Davidoff de Nueva York una tirada limitada de sus tabacos, pero se negó a ponerle su nombre. Se llamaron Choix Supreme. Esa corona especial, tabaco dominicano y una hoja de Brasil.

Ese gusto por el detalle, que ha heredado su hijo Guillermo, siempre me pareció una gran virtud, una forma admirable de ser. Entendedme bien, puede ser jodido cuando trabajas para ellos, os lo digo por experiencia, porque los León son críticos y exigentes, pero su afán es constructivo y aceptan una réplica razonable. No es tiránico ni responde a un capricho ni a un abuso veleidoso de su posición. Es una búsqueda constante de la excelencia en la que te permiten participar. Si eres listo, y no un tonto vanidoso, aceptas la crítica y aprendes.

EDICIÓN LIMITADA

Todo esto, y más, os lo conté en abril de 2018:

FERNANDO LEÓN FAMILY RESERVE BELICOSO LA CAVA DE CIGARROS

Aún tengo dos tabacos de esa tirada. Hoy mismo me voy a fumar uno a ver qué tal ha envejecido.

El nuevo tabaco de Fernando León Family Reserve Edición Limitada no es exactamente este. Es, como su nombre indica, una tirada limitada nueva. La presentación, ya la habéis visto, no puede ser mejor, pero aquí os pongo un vídeo que he hecho para que la veáis bien:

El cigarro es un belicoso con una capa corojo con 13 años de añejamiento. Y se nota por esa madera, porque el dulce es avainillado y por el fruto seco. Entre otras cosas, Fernando León tenía pasión por el corojo e, incluso, obtuvo un rendimiento muy alto, con no poca lucha, de capa corojo en la zona de Bonao (República Dominicana). Esto ya es un piscinazo mío, pero apuesto a que la capa original del magnífico La Aurora 100 años era ese corojo de Bonao. Lo preguntaré, de todas formas.

El corojo da un picante muy vivo, pero con trece años de paca se presenta evidentemente domado. Como diría David Cagigas, es pimientita, pero de Sichuan: más que picor, una leve vibración muy gustosa.

En el resto del tabaco, podréis encontrar un capote sumatra, delicioso y especiado, procedente de Ecuador, y en la tripa la clásica combinación multuprocedencia de La Aurora en la que, por supuesto, manda el tabaco dominicano, con su tabaquito brasileiro, al que le han sumado un Nicaragua y un Perú.

OJO: CORTE Y PEGADA

No iba a decir nada porque es meramente anecdótico y algo corriente en cigarros figurados, es decir, que acaban en punta. La forma afilada de la cabeza, a veces, acumula un poco más de tabaco que puede taponar el tiro. Al principio, el tiro es un poco resistente. Le costaba un poco. No pasa nada, porque lo corté un poco más y ya fue como la seda. Y por eso no iba a decir nada.

Pero lo tengo que contar porque, mientras lo fumaba, mi amigo Joserra Espinosa, me mandó un whatsapp diciéndome que se lo iba a fumar también. Le dije que se lo fumara despacito, porque es un tabaco fuerte, sobre todo al final, y me contestó que no le quedaba más remedio porque el tiro estaba duro. Puede pasar, no es infrecuente. Le aconsejé que le diera otro cortecito, para liberar la cabeza, cosa que hizo y le solucionó el problema. Lo cuento, por si te pasa a ti, que no tiene por qué. Si lo cortas poco y el cigarro va duro de tiro, dale otro corte un poco más generoso y lo liberas.

No es un problema.

Yo, de hecho, me lo fumé hasta el cabo. Complejidad y evolución, de esas maderas y el picante del principio, con la untuosidad de un almendra cruda pasa a un dulce que se va caramelizando hacia el final. Es especiado a canela, con una nota de vainilla muy ronera y, poco a poco, le van apareciendo tonos más amargos, el café, los aromas animales, el cuero y, al final, más especias y un punto más picante.

Es un tabaco fuerte. Ojo. Fumadlo despacio, porque tiene intensidad, está muy rico, pero pega sin que te des cuenta. En los puros, al final, la pegada, el punch, es como en los destilados. Cuando hay balance y los sabores está bien integrados en el destilado, no le notas la fortaleza en el paso, pero eso no quiere decir que no emborrache. Sigue teniendo sus 40º de alcohol. Bebes, bebes, está muy rico, bebes más y, de pronto, te das cuenta de que pega.

Pues en este tabaco pasa eso. Está muy rico, tiene mucho sabor, tiene balance, fumas, fumas… Pero pega.

Un poco como el Atleti ayer al Betis.

¿El precio? Si lo encuentras, porque ha llegado muy poco, son 13’90 euros por tabaco (precio en estanco a 1 de noviembre de 2021).

4 comentarios de “Fernando León Family Reserve E.L.

  1. Kati Zaragoza Lorca dice:

    Ayer lo probé, entre otras cosas por que te leí y se me antojo. Mi caja es la 151!!! Repartidos los puros con un amigo pero la caja me la quedé. Disfruté como una niña con una golosina. Excelencia en el tabaco y en ka presentación. Como siempre dices, sí, la caja también se fuma; esta es para enmarcar

    • JAVIER BLANCO URGOITI dice:

      ¡Yo me fumo la caja! Me encanta estrenarla. Me encanta meter la nariz en ella. Y si encima es como esta, me encanta guardármela, aunque ya no tengo sitio para tantas cajas… Me alegro de que te haya gustado el tabaco. No te dio el problema de tiro al principio? UN beso

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