Condega Serie F con celofán

Supongo que muchos de vosotros os preguntáis si, a la hora de guardar los cigarros en el humidor de casa, debéis mantener el celofán. La respuesta correcta, como pasa con todo en el tabaco, no existe. En el tabaco todo es sí y todo es no y ese relativismo es parte de su magia. Intentaré dar una respuesta satisfactoria a esa pregunta como hago siempre, es decir, contando lo que yo hago… Casi siempre. Y tal vez mi experiencia os sirva. Antes, lo que motiva esta entrada es la noticia de que, a partir de ahora, todos los Condega Serie F se van a empezar a vender con celofán.

Y, en mi opinión, es una buena noticia, una buena decisión de la marca, que redunda en beneficio de todos.

Atención. Eso no quiere decir que mañana, cuando vayas al estanco, te encuentres los Serie F de Condega ya con celofán. Que nos conocemos. Empezarán a llegar, poco a poco, según vayan saliendo de fábrica de Nicaragua. Echadle un ratillo, ¿vale?

EL CELOFÁN EN LA TRADICIÓN ESPAÑOLA

Cosas que pasan, ayer mismo, antes de llegar a casa y encontrarme con la nota de prensa del celofán de Condega en mi bandeja de entrada, hablando por teléfono con mi maestro Ángel García Muñoz, hicimos un comentario (no recuerdo a colación de qué) respecto a la idea que tenemos en España del celofán en los cigarros.

La cultura del tabaco en este país es eminentemente cubana. Los que nos han mostrado la grandeza y la manera de disfrutar de un buen tabaco han sido los cubanos y, no hace tantísimo (porque yo ya curraba en las revistas y a la vista está mi juventud exultante), todos los cigarros cubanos que venía con celofán eran máquina.

Don Zino Davidoff, cuyos cigarros fueron cubanos hasta 1989, les echó una mano importante en lo de difundir la cultura del tabaco. Hay que decirlo.

Aún hoy, los habanos hechos a mano se venden sin celofán.

Ésta es la causa de que todavía muchos fumadores en España vean el celofán con cierto, digámoslo así, menosprecio, porque consideran que un cigarro premium no debe llevarlo. Sin embargo, atención piscinazo, estoy convencido de que, antes o después, y ojalá yo llegue a verlo, también los habanos se venderán con celofán.

Porque es lo mejor para todo y para todos. Salvo para alguna cosilla.

No puedo evitar ponderar, además, lo maravilloso que es el mundo del cigarro que suscita una discusión con posiciones encontradas hasta cuando se habla del puto envoltorio.

Joder, que es el envoltorio. Ni siquiera te lo fumas.

EL CELOFÁN NO ES LO QUE ERA

Además, el celofán de ahora ya no es el de hace diez años. Antes era una bolsa de plástico que no traspiraba. Ahora es celulosa transparente y, por tanto, permite al cigarro respirar. El celofán antiguo, seguro que lo habéis visto muchas veces, se amarilleaba enseguida, porque el tabaco, en buenas condiciones de humedad y temperatura, sigue «trabajando», como dicen en Dominicana, botando sustancias que, condensadas dentro del celofán, se quedaban adheridas al plástico, a la anilla… Y a la propia capa del tabaco.

Esto en sí ni es malo ni es bueno. Son sustancias que han salido del propio tabaco. Digamos que con el celofán antiguo, el aspecto era peor, así como viejuno, abandonado, pero la conservación era mejor. De hecho, siempre os animo a que, cuando entráis en un estanco, os llevéis ese cigarro de celofán amarilleado y anilla descolorida antes que uno nuevo, porque es señal de que el tabaco ha envejecido bien.

Con los celofanes nuevos, eso no pasa. Y eso ni es bueno ni es malo. Al fin y al cabo, el tabaco debe salir de fábrica en condiciones de ser fumado al segundo de estar fuera y, si es así, fumarás lo que los maestros tabaqueros te han preparado. Una vez que ha pasado el tiempo, la evolución del tabaco será buena, mejorará, o mala, empeorará, y de eso ya no puede responsabilizarse a la marca.

CELOFÁN SÍ, SÍ Y MIL VECES SÍ

Como os digo, Condega acaba de anunciar que sus cigarros de la Serie F empezarán a llegar a las cavas con celofán y yo creo que es una buena noticia. Actualmente, la Serie F de Condega tiene, entre otros, el celebrado Mini Titán, dos años seguidos en el TOP 10 de El Pepinazo de Burkina The Revist.

CONDEGA MINI TITÁN – EL PEPINAZO 2019

Pero, también, el que más trabajo yo de la marca, que es la marevita…

CONDEGA SERIE F MAREVA + COSMOPOLITAN

… un 127 mm x 42 que resulta una gratísima compañía de media tarde. Pero todos van a llegar con celofán, el Especial Arsenio, el Maduro, el lancero (178 mm x40), el robusto (140 mm x 50), el magnum 52 (152 mm x52), el titán (152 mm x 60), el mini robusto (114 mm x 50), el pirámide (158 mm x 52), el Juanito (114 mm x 46) y la perla (101 mm x40).

En esto, como digo, hay opiniones, pero también hay razones y la que aduce Aitor Zapata, director de márketing y ventas de Condega, es de mucho peso: higiene. Es esencial.

Por cierto, os recuerdo que el lunes 21 de septiembre, a las 18’30 horas, Aitor y yo haremos un directo en Instagram, en @BurkinaTheRevist. No te lo pierdas que pasamos lista.

HIGIENE Y MÁS

Me voy a poner en plan Blade Runner, pero he visto cosas que vosotros jamás creeríais: tipos gordos y sudorosos metiendo la nariz en un cigarro que no van a comprar; gente con las uñas roñosas toqueteando una caja entera de habanos; estanqueros al borde del infarto aguantando tiesos a un cliente toca-toca. Y todos estos recuerdos se perderán como lágrimas en la lluvia. Es hora de poner el celofán.

Cuando en una cata o en una cena de fumadores, el oficiante me acerca la caja con los puros para que me sirva, siempre, cada vez… Cada puñetera vez… He cogido el tabaco que más cerca me quedaba. Ese y no el de más allá, salvo que tuviera una rotura o un defecto evidente, en cuyo caso, se señala para que el tabaco sea retirado y se coge el siguiente.

Tampoco te vas a quedar con la ñaña.

Eso en mi casa es lo educado con los tabacos, con las bandejas de comida en el centro de la mesa y con todo lo que se comparte sin ser servido.

Y cuando voy a un estanco, si toco un habano… Si lo toco… Lo compro. A no ser que el propio estanquero sea quien me lo brinde. Yo soy un tipo más o menos de fiar, porque me lavo, tengo esa costumbre, y procuro no meterme el dedo en la nariz ni rascarme el culo (fuera del horario establecido para ambas cosas).

Por el resto, yo no pongo la mano en el fuego. No sé si me estáis entendiendo. Pero yo he visto gente que, ante una caja de habanos, para elegir el suyo, el que se va a fumar él, ¡los toca todos! Cuando quiero decir todos, digo el suyo, el que se va a fumar él, y el que voy a elegir yo tras él.

Uno es educado y se calla, pero eso… Me hincha los cojones. Si es un amigo, alguien de confianza, no me importa, nunca he sido un melindroso. Pero, si es alguien a quien no conozco y que no sé si se lava las manos después de orinar… Pues, mira, no.

Hay mucha gente en este mundo que no se lava las manos después de orinar. Mucha. Y no quiero decir que yo sea el Capitán Pulcritud, pero tened por seguro que yo no voy a tocar tu cigarro si tú no me das pie (y que me lavo las manos después de orinar).

Celofán SÍ, por favor.

¿Y EN CASA? CELOFÁN

Como os he dicho al principio, el tema de conservar los cigarros en el humidor con o sin celofán es otra pregunta sin respuesta del mundo del tabaco. A mí no me gusta pontificar, ni ponerme a dar sesudas razones para apoyar una cosa o la otra. Cada uno en su casa debe dar con su fórmula para ser feliz.

Os voy a contar lo que hago yo, que es, en la medida de mis posibilidades, mantener siempre puesto el celofán. Razones:

1.- PROTECCIÓN. Pasa frecuentemente, en el trasiego normal del humidor, cuando mueves un cigarro de un lado a otro o lo quieres sacar de la caja, lo rozas con la madera y rompes la capa. Con celofán, eso no pasa.

2.- CONTAMINACIÓN. El celofán salvaguarda al tabaco de contaminarse de olores no deseados que, habitualmente, se perciben el hogar. No he dicho malos olores. Digo no deseados. Vale para las zapatillas de deporte de tu hijo adolescente y para la barrita de incienso que muchos, entre ellos mi mujer, gustan de encender.

3.- TRANSPORTE. Vas a comer con unos amigos y quieres sorprenderles con un tabaco. Esto me pasa a mí casi siempre. De hecho, tengo amigos que me llaman para comer con ellos sólo por este motivo. Lo suyo es que tengas una petaca, pero, sobre todo en verano, que no sabes dónde llevar la petaca, con el celofán los cigarros van a salvo en el bolsillo de la camisa.

Además de la higiene, aquí tenéis tres buenos motivos para mantener el tabaco dentro del celofán en casa.

EMBARAZOS NO DESEADOS

Yo sé que muchos de vosotros adoráis ese momentazo de abrir vuestro humidor y recibir en la nariz una oleada deliciosa y prometedora de aroma a tabaco. Es como meter la napia en el cocido de la abuela. Ese golpe de olor tan rico, con el celofán en parte se pierde. No del todo, pero sí que se pierde.

Al mismo tiempo, mientras sucede eso, os preguntáis si los cigarros que se guardan juntos se contagian los unos a los otros.

No sé si hilas bien las dos afirmaciones. Te voy a dejar un segundo para reflexionar.

Los cigarros que comparten cajón se hacen de una misma condición. No lo dudéis. Hay trasferencia de un cigarro a otro dentro del humidor. De hecho, una de las razones que aducen los cubanos para no poner celofán es que los tabacos añejados dentro de una misma caja, «se casan».

El celofán, valga el símil, impide embarazos no deseados.

LOS FABRICANTES DE HUMIDORES, SIN EMBARGO

Os voy a dejar aquí un artículo del blog de Wacota, que es un fiable fabricante de humidores, además de buen amigo, en el que te dice cómo guardar los tabacos en tu casa.

HUMIDOR DE PUROS ¿QUÉ ES Y CÓMO UTILIZARLO?

Es muy interesante y educativo, pero si lo lees con atención, verás que Wacota sí da un buen motivo para quitarle el celofán al cigarro antes de guardarlo en casa.

Léelo y ya decides tú, pero con la seguridad de que, decidas lo que decidas, será siempre lo que a ti te conviene y te gusta más para TUS puros. Yo, a los míos, lo trato así.

2 comentarios de “Condega Serie F con celofán

  1. Javier dice:

    Aupa el celofán! Todo ventajas, ya que se comporta como una membrana Semipermeable que permite el paso de iones de agua pero no de otras partículas de mayor peso molecular que podrían perjudicar al cigarro.

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