Late Hour: complejo y desconcertante

El Davidoff Winston Churchill The Late Hour Churchill es un cigarro complejo y bastante desconcertante, sobre todo, por la rareza en las notas de cata del cigarro en frio. De hecho tuve que meter la nariz en tres ocasiones distintas, en días sucesivos y wasapear al Urgoiti:

Tu «late night» – suelo llamar a los cigarros como me parece- tiene notas de sopa miso y té matcha. Me vas a hacer quedar como un friki con la cata. A ver como lo maquillo para no parecer un retorcido.
¡Ni hablar! ¡Ponlo!

Con todo este pequeño guirigay, me vino a la cabeza una historia que ocurrió al poco de empezar a trabajar en Lavinia, la tienda de vinos y destilados de Madrid. Un sábado por la mañana en una cata a ciegas, guiada por una compañera, analizábamos una serie de vinos de distintas procedencias. Yo, que aún estaba por hacer en estos temas, a la pregunta de qué aromas encontraba en el vino, solté lo primero que se me pasó por la cabeza:

Me huele a ensalada.

Por supuesto, me dedicó un buen silencio e insistió:

Afina un poco más.

Desde luego necesitaba matización. El término «ensalada» contiene una serie de notas válidas, como tomate, cebolla o ajo, pero la pretendida era pimiento verde. En efecto, el vino era un cabernet sauvignon que de por sí desarrolla esas notas de verdor que, si son muy intensas, se consideraría un defecto, porque denotan falta de maduración.

MATIZAR NOTAS

Aplicando esta anécdota al cigarro, intenté matizar estas notas deconstruyendo los ingredientes de una sopa miso, que es salina y sabrosa. Encontré salazón, soja y alga kombu. Además, se entrelazaría con las notas vegetales que encontramos en el cigarro, de ahí el té verde. A su vez este té enlaza con cierta terrosidad, incluso da ketchup, por la nota vegetal del tomate verde y el ahumado de la soja. También aprecié notas florales nuevamente verdes que recordaban a la lavanda seca, junto a pimienta blanca, clavo, vainilla muy marcada, cacahuetes, cacao y cuero. Vamos, que el cigarro es complejo de narices y te tiene entretenido, desconcertado y lleno de dudas, un buen rato.

Y eso, sin encenderlo.

En general no aprecié una evolución en el cigarro pero al tener tantos matices, estás entretenido viendo cómo se entremezclan entre ellos. La acidez aumenta a medida que avanza la fumada y es muy necesaria para lo muy sabroso y dulzón que resulta el cigarro. Una tanicidad muy redonda, muy hecha, un deje amargo, salinidad y untuosidad marcada, con sensación de potencia y marcado cuerpo que lo genera la alta concentración de aroma y sabor que tiene el tabaco más que la fortaleza que, para mí, y siendo generoso, es media hacia final de la fumada.

MARIDAJES

En cuanto a los vinos del maridaje, no voy a hablar de Burdeos, debido a su extensión. Sí diré que sus aproximadamente 32 AOC (DO española) son vinos que, en general, van a maridar muy bien con nuestros cigarros, sobre todo con aquellos que tengan potencia, ya sea por su fortaleza, por su tanicidad o por su concentración de sabor, porque cuando envejecen desarrollan notas muy afines al cigarro. Pero hay que mirar qué Burdeos bebemos. En general, los Bordeaux AOC y Bordeaux Superieur AOC son, que lo sepáis, vinos para la familia política y los cuñadistas. No para vosotros.

La elección del vino para el maridaje fue controladamente aleatoria. Durante estos días, eché un ojo a la bodega y tenía olvidado un Mondot 2001. Es un segundo vino bordelés, de la margen derecha, cuya bodega es Saint Emilion Premier Gran Cru Classé Troglot-Mondot.

Estos segundos vinos son producto de una uva que no pasa el corte para el primer vino, el buque insignia de la bodega, pero que sigue teniendo mucha calidad. Su vida media suele ser de unos cinco a  diez años, de ahí mi miedo a lo que iba encontrarme dentro. Para mi sorpresa, aunque un poco en el límite, estaba perfectamente disfrutable, quizá el alcohol había empezado a oxidarse. Sin embargo, aún tenía un buen chorro de fruta roja madura, fresas y frambuesas, tostados y clavo de la barrica, que aporta una tanicidad redonda, de grano fino, elegantísima. Además, había desarrollado unos terciarios de tabaco, cedro y terrosidad muy característicos de los vinos de Burdeos cuando envejecen.

Chateaux Poujeaux 2014 Moulis-en-Medoc es de la margen izquierda, quizá una de las zonas más desconocidas de Haut Medoc junto con Listrac. Por eso los precios sean ligeramente bajos y con una calidad similar, dependiendo de la añada, a los segundos vinos de esta zona. En este vino tenemos más fruta negra, por un porcentaje mayor de cabernet sauvignon, además de un tanino más redondo pero con terciarios similares, cedro, tabaco y regaliz que siempre van bien con el tabaco, en general, y con Davidoff Winston Churchill The Late Hour, en particular.

Por último, el Johnny Walker Green Label, regalo de José Carlos Rubio, de la Cava Barquillo 21 (Madrid). Es anterior al cambio en la fórmula que recibió si mal no recuerdo por el 2016, así que la nota de cata no va a coincidir con el actual Green Label. En él no vamos a encontrar mucha fruta, si acaso algo de piel de naranja y cereza, pero sí muchas notas delicadamente ahumadas de turba, musgo, yodo y almendra amarga. Un gustazo de whisky a la antigua donde la fruta brillaba por su ausencia y las notas de cebada se entremezclaban con las de la barrica y las propias del agua utilizada.

He de decir que hice una limpia de bodega en profundidad, y a pesar de haber abierto algunas cosillas más, éstas han sido las que más interesantes me han parecido con este Late Hour.

Pero, como siempre digo, fumad y maridadlo con lo que os dé la gana.

¡Pero hacedlo!

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DAVIDOFF WINSTON CHURCHILL LATE HOUR – BURKINA THE LOT

6 comentarios de “Late Hour: complejo y desconcertante

  1. Ángel dice:

    Impresionante es leer una entrada en la que se dan tantos matices sobres aromas y sabores en un tabaco. Es envidiable el saber y bagaje de David Cagigas. El Davidoff Churchill Late Hour lo tengo en el humidor esperando su momento. Ahora ardo en ganas de que llegue para probarlo.
    Excelente entrada.

    • JAVIER BLANCO URGOITI dice:

      Gracias, Ángel. Pero si no encuentras las notas de David, no te creas que eres mal fumador. Tú disfrútalo. Como David, tan bien entrenado y con esa capacidad de hilar tan fino, hay poca, poca gente. Yo cuando fumo con él sólo aspiro a parecerme un poco. Un abrazo

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