Tres habanos con porto

NOTA DE LA EDICIÓN: Segunda, y definitiva, entrega de la crónica del viaje de David Cágigas a Oporto. Lo he tenido que dividir en dos, porque el tío, a su conocimiento profundo (que lo tiene), le ha añadido una pizca de entusiasmo, y no ha visto el final. Hoy nos cuenta los tres habanos que se llevó para maridar con porto.

La primera parte, en la que nos contaba los procesos y variedades del porto, la puedes encontrar aquí.

MÍRAME CUANDO TE HABLO (PORTO Y LO DEMÁS)

CATA DE DOS VINOS DE PORTO

Un ejemplo de cata de Colheita de Kopke de 1966 sería esta que hice que faltará alguna cosilla pero, después de todo lo que caté ese día, creo que he sido bastante preciso:

“En nariz es intenso con notas terciarias de miel, café, cacao, frutos secos de avellanas, almendras, sésamo, toffe, barniz, suelo de bosque, mazapán.

En boca es dulce, acidez alta, tanicidad redonda y baja, alcohol alto, cuerpazo con intensidad de sabor altísima a miel, frutos secos, cacao, café expreso, toffe, crema tostada, suelo de bosque, mazapán. Punto salino y denso en boca, mucho.”

Otra nota de cata de un vintage, en este caso de Ramos Pinto del 2000:

En nariz intensidad aromática alta de fruta roja sobremadura, casi mermelada de fruta roja de fresa, frambuesa, zarzamora, fruta negra de mora y ciruela compotada, floral de lavanda y madera tipo avellanas, café, chocolate, terciarios tipo mazapán, pastel de fruta.

En boca es dulce con acidez alta, sedoso, tanicidad alta redonda y de grano fino, alcohol medio(+), con mucho cuerpo, intensidad de sabor alta a chocolate, café, mazapán, flores secas, pastel de fruta, avellanas con final largo.

Concentración, complejidad, balance, intensidad, largo en boca …. no le falta nada, envejecerá bien y se puede guardar.“

Los tres cigarros que llevé a Porto fueron bien distintos: un Hoyo Monterrey Le Hoyo de San Juan (VG Geniales, 150 mm x 54), un Cohiba siglo VI (VG Cañonazo, 150 mm x 52) y un Diplomáticos Ammunition Edición Regional Phoenicia (VG Geniales, 150 mm x 54) -estos dos últimos cortesía de mi camello particular, Pedro Merino-. Con ello pretendía no sólo medir las fortalezas, medias de todos ellos, sino también tanicidad, concentración y cómo encajaba el nivel de dulzor con los vinos de Porto, que son naturalmente dulces.

COHIBA

Descarté los rubí porque la pureza frutal no me encaja demasiado con un cigarro. Tienen bastante potencia y pueden tapar las notas más delicadas de los cigarros, pero, ojo, para un verano en Madrid, a 40 grados y bien frescos, se beben solos y que le den si no encaja bien con el cigarro. Aunque lo mismo podríamos decir de los tawny, que por cierto es como los beben los Porteños en verano, frescos. Retomado el tema, me enfoqué  más en los vinos con oxidación, tawnys y colheitas, y los mixtos, tipo LBV y vintage.

Las notas encontradas guardan cierta similitud, pero en boca desde luego estos tres cigarros eran bien distintos. El Cohiba, más añejado, tenía en frío notas de panadería, pan tostado, cuero, cacao, un poco de establo seco, flores secas, frutos secos garrapiñados, almendras principalmente, nueces, miel.

En boca predominaba la madera vieja, desván, mazapán, pan tostado, frutos secos, avellanas dulces, garrapiñadas, algo de tierra, meloso, flores secas.

Al primer tercio amaderado, pan  tostado, cacao, tabaco rubio, flores secas con vainilla seca, le seguía un segundo tercio más cremoso, en el que despuntaban los torrefactos, madera tostada, avellanas tostadas, café expreso, vainilla tostada, pan tostado y frutos secos.

En el último tercio los torrefactos se suavizaban volviendo las notas del primer tercio un poco más evolucionadas, las flores secas acompañaban toda la fumada, el tabaco estaba redondo dando esa sensación de tabaco rubio con notas constantes de miel y vainilla no fresca, más seca y tostada.

En boca es abocado, ligeramente sabroso, tanicidad marcada, cremoso, punta amarga, hace salivar, fortaleza media baja que sube a media. Cigarro complejo, concentrado, redondo… La edad le ha sentado de perlas, la verdad.

DIPLOMÁTICOS Y HOYO DE MONTERREY

El Diplomáticos ER Phoenicia sin embargo era más de melaza, tierra y bastante vegetal, desarrollando en el segundo tercio torrefactos de café y cacao amargo y frutos secos del tipo nueces y almendras silvestres manteniéndose así durante el ultimo tercio.

En boca era muy dulzón, acidez alta, sabroso, punto salino y amargo, tanicidad aterciopelada y una fortaleza baja que llega a media hacia el último tercio.

Por último el Hoy Monterrey San Juan decir que es un cigarrote, para que engañarnos, especias de canela, pimienta blanca, avellanas, cuero y su evolución a tostados en el segundo tercio. Aceitoso, untuoso, sabroso, tanicidad redonda y aterciopelada, un dulzor contenido, … en fin, un gustazo de puro.

MARIDAJES

Por fin el maridaje! Dos paginas para esto, así que allá vamos:

El primero que cayó fue el diplomáticos ER Phoenicia por un motivo muy sencillo, eran tan dulzón que con los tawny, los colheita y los vintage formaban una combinación no apta para diabéticos, ni para mí, y eso que me gusta el dulce, pero es que el conjunto resultaba excesivo. Sin embargo, salvando este detalle, los tawny resaltaban mucho los frutos secos de este cigarro y su toque de melaza, lo cual resultaba muy agradable. El café y el cacao quedaban en un segundo plano pero perceptibles y nuevamente intensificados, además la acidez del vintage y del propio cigarro aliviaba un poco el dulzor de ambos y por supuesto la tanicidad ligeramente áspera que tenia el cigarro quedaba muy matizada por la densidad de los portos haciéndola más redonda.

En segundo lugar quedó en Hoyo Monterrey San Juan, en este caso el dulzor de los vinos iban muy bien porque este cigarro es más tirando a seco, además su tanicidad nuevamente se redondeaba con la densidad de los portos y por la tanicidad de estos, cosa que me sorprendió. Además, otra vez, la acidez del vintage balanceaba cualquier exceso de dulzor en boca y la untuosidad del cigarro.

Las notas iban bastante de la mano, sobre todo con el vintage, por el aporte extra de cacao y café de ambos, muy parejos, sin embargo los tawnys aumentaban la sensación de los frutos secos del cigarro, sin embargo las especias de pimienta blanca y canela desgraciadamente no eran muy apreciables.

Y EL GANADOR ES…

Y el ganador ya sabemos cual es, para que anunciarlo. El Cohiba S. VI y los vinos de Porto parecían matrimonio viejo, se entendían perfectamente y es que ni discutían, total para qué. En cuanto a las notas de cata, releedlas por favor, es que son casi iguales, miel, frutos secos, torrefactos, notas terciarias de suelo de bosque, mazapán, … por supuesto hay alguna variación, pero es que era todo armonía.

Y la boca… Jesús

Que densidad tan elegante la de los colheita, tanto de 1966 como del 2000, con el Cohiba, que tanicidad tan pareja, esa sequedad de uno con el dulzor del los otros, todos sabrosos, persistentes, esas acideces. Pero es que con el Vintage del 2000 era un nuevo espectáculo, a las notas de desván del cigarro le acompañaban las violetas del vino, sus cacaos, sus chocolates, sus toffes, sus frutos secos … ay omá como estaban los dos juntitos.

CONCLUSIONES

¿Conclusiones? Si tenemos un cigarro con tanicidad media a alta, bajo en dulzor y mucha potencia de sabor independientemente de su fortaleza, no lo dudéis, en la boca van a maridar muy bien tanto con los tawnys como con un vintage que no sea joven, si vemos que el cigarro además está añejado, quizá deberíamos optar por un tawny para intensificar las notas torrefactos de cacao y café, además de la de los frutos secos, muy característicos de éstos. Pero si queremos refrescar el añejamiento de nuestro cigarro, con fruta roja y negra madura, flores tipo hinojo y lavanda e intensificar el toffe, café y el cacao, quizá deberíamos acompañarlo mejor con un vintage de más de 10 años de añejamiento.

Nuestro cigarro, en caso que no tenga una tanicidad y/o una potencia de sabor tan alta, puede seguir casando bien con estos vino, pero habrá que ajustarlos. En este caso, este tipo de cigarros irían bien con un LBV o un crusted, incluso con un tawny 10 años, que son vinos donde no vamos a encontrar una concentración, una complejidad ni un cuerpo tan altos como los descritos anteriormente.

Los Dry White de porto tampoco son objeto de descarte para nuestros maridajes, si bien es cierto que requieren cigarros más sencillos porque estos vinos también son sencillos, no lo es menos que un cigarro sencillo pero agradable resaltaría mucho con los frutos secos que encontramos en los blancos tipo sésamo o pipas, además el hecho de que no tengan acidez impide que limpien la boca aunque dan una sensación de frescor alta debido a la fruta blanca madura y los cítricos que aportan.

Como siempre deciros que esto sólo orientativo, si recomiendo algo encarecidamente es que experimentéis, yo no soy el que os va a dar la clave para encontrar vuestro maridaje perfecto, tan solo alguna idea que otra.

CLUB PASIÓN HABANOS

2 comentarios de “Tres habanos con porto

  1. Ángel dice:

    Leyendo la reseña se paladean los vinos porto y el puro. Me han entrado unas ganas locas de maridar un S.VI con uno de estos vinos. Sin desmerecer a los otros, pero yo tengo debilidad por el S.VI y el Pirámides Extra que me parecen una maravilla hasta que se los carguen (úitimamente los habanos no tienen la calidad de construcción que los caracterizaba). Yo los que he fumado han sido excelentes eso también lo tengo que decir, pero he visto casos de otros fumadores que son un desastre.
    Gracias, David!
    A Javier no le dijo nada porque lleva un confinamiento de Carpe Diem total. Se ha fumado un montón de joyas. Ese oro blanco ha marcado un antes y un después. Nivel top!
    Un saludo.

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