Carpe diem - Burkina the revist Conservación del cigarro Burkina The Revist

Carpe diem

Perdonad que regrese a la literatura, y a una tan clásica, pero yo siempre he sido más de Collige virgo rosas que de Carpe diem. Dentro de lo que puede ser uno de estas cosas sin recibir una merecida pedrada. A ver, niño, ¿tú eres más de Horacio o de Ausonio…? En mi instituto, cualquier respuesta a esta pregunta que no fuera «¿Y en qué equipo juegan?» podía suponer la muerte por estrangulamiento con tu propio calzoncillo arrancado por encima de los pantalones.

Ambos tópicos literarios apelan a una misma inquietud humana: el aprovechamiento máximo de la juventud frente al inexorable paso del tiempo, pero Ausonio siempre me pareció más elástico, lalalá, y más absorbente, lalalá.

Era para hacer el chistecito. Es malo. Lo sé. Pero esto es Burkina The Revist: chistes malos.

Hablando de cigarros, sin embargo, conviene más aplicar el Carpe diem de Horacio que el Collige virgo rosas de Ausonio. Quizá al lugar común «Atrapa los días», se le pueda atribuir un recorrido más amplio en el transcurso de una vida que al «Recoge virgen las rosas», ya que con la palabra virgo de por medio parece referirse, claramente, a foll… Digo… A una joven.

Y en el tabaco lo que menos nos interesa es la juventud del producto. Lo que de verdad importa es la edad. Con sus riesgos. Con sus ventajas.

EL BICHO

El confinamiento de estos meses atrás (¡Tempus fugit!) me ha obligado a aplicar una política Carpe diem en mi humidor, que quizá alguno podría atribuir a un cierto miedo a la pandemia. Para nada. No ha sido por el corona-virus, ni mucho menos, sino por otro bicho malo que se ha cruzado en mi camino: la Lasioderma Serricorne.

Supongo que veis el boquete en el pie. Es un cigarro multicapa que yo me traje, en su día, de República Dominicana. La culpa es sólo mía. Cualquier cigarro que no venga directamente del estanco, antes de convivir con el resto en mi humidor, tiene que pasar por el congelador.

Y yo no lo hice.

Hacedlo. De verdad. Todo cigarro que os regalen, todo cigarro de origen incierto… Lo metéis en una bolsa de congelado y a «frisar». Dejadlo un mes en el congelador o el tiempo que sea para estar seguros. Después, lo pasáis a la nevera para que el descongelado sea paulatino y, finalmente, lo metéis en un tupper-ware con un sobrecito de Bóveda, a modo de lazareto para puros.

Y que espera en cuarentena. A lo mejor se le arruga un poco la capa por el trajín y no se le ve tan bonito, pero se puede fumar perfectamente. Tampoco es necesario que pasen años, pero no tengáis prisa. Lo vais vigilando, a ver si el bicho ha resultado ser Terminator y ha sobrevivido.

LASIODERMA SERRICORNE

Estoy casi seguro de que ese cigarro multicapa ha sido el culpable, porque el resto de los cigarros afectados, había unos cuantos, son de marcas fiables y serias y todos, todos, todos, que yo sepa, congelan los tabacos para anular a esta señorita… O señorito:

Miradla qué bonica. Dos milímitros mide. También es una criatura de Dios.

Muchos ya sabréis, pero para el que sea nuevo, que la lasioderma serricorne es una criatura de la madre naturaleza a la que, como a ti, le gusta el tabaco. Es natural y sólo es uno de los muchos riesgos a los que está sometido el cigarro durante su largo y complicado proceso de fabricación.

Se la conoce también como la carcoma del tabaco. El escarabajo pone las huevas en la hoja del tabaco en el campo y allí aguantan todo el proceso (menos el ultracongelado del final). Si el tabaco no se congela, llegara a tu humidor con las huevas puestas y, al recibir el buen trato de las condiciones de humedad y temperatura adecuadas, eclosionan y aparece la larva, que es un gusanito blanco chiquitín y con mucha hambre.

¡Criatura! Tan chiquitico. Y tiene que crecer, claro. Así que devora tus cigarros por dentro.

El gusano se arranca a hacerte túneles por los cigarros como si no hubiera un mañana y no es que sea malo, ni venenoso, ni nada por el estilo. De hecho, seguramente, más de una vez te has fumado uno. Su sabor no sale en la nota de cata porque sería afinar demasiado. Lo malo es que si te socava demasiado los puros, los túneles impiden el tiro y ya no se pueden fumar.

Como os he contado, me encontré varios «infectados» con los que no pude hacer otra cosa que tirarlos. Otros, seguramente aún podré fumármelos.

CARPE DIEM

La lasioderma serricorne es una plaga, es muy voraz y es muy difícil deshacerse de ella. Una vez que la has localizado en tu humidor, te obliga a apartar los cigarros con agujero, tirar los que ya parecen un queso gruyere, congelar los «rescatables» y no quitarle el ojo a los demás.

Toda precaución es pequeña. La primera, como te he dicho, congelar todo cigarro de origen incierto (salvo que compres habitualmente Cohiba falso, que ya sabes que están libres de lasioderma porque el bicho «no come mielda»). Si compras habitualmente habanos falsos, no hace falta que los congeles. Mételos en el humidor y verás que guay.

La segunda, sobre todo si guardas alguna «joyita», de esas que están esperando a que en el cielo se anuncie que le ha llegado el momento, es… No esperar al anuncio celestial.

Carpe diem. ¡Fúmate los tabacos!

Eso he hecho yo: fumarme todo o casi todo lo que tenía guardado desde tiempos inmemoriales, incluido este Cohiba Espléndido que guardaba desde el la celebración en el Hotel Ritz de Madrid del 35 aniversario de la marca, en el año 2001.

Y otros que publiqué en la sección El Cigarro del mes de abril, que, por cierto, fue Oliva Serie V Lancero (purazo).

CIGARRO DEL MES ABRIL 2020 – OLIVA SERIE V LANCERO

Mi último Puro Vintage 2007 de La Aurora…

El Robusto Reales 7 de Davidoff que me regaló Luis Gómez, que es de la edición de 2005 y que mi mujer salió a la terraza a preguntarme qué era lo que estaba fumando, que olía a miel de romero… Tela.

Un cigarro especial de Litto Gómez, de La Flor Dominicana, que tenía guardado desde que me lo regaló él mismo en Procigar y que nunca ha estado a la venta.

Un Vegas Robaina Familiares (VG Corona, 152 mm x 42) del quinto aniversario de la marca, año 2001, con la anilla conmemorativa, que me traje del Festival del Habano de ese año… Este me lo fumé en directo, en Instagram, con Ander Azpeitia.

Y, así… Todos. ¡Carpe diem! Antes de que se los coma el bicho, me los fumo yo.

TRAMPAS DE FEROMONAS

Como no todo es rezar, observar y tentar la suerte, hay una solución que mata al bicho, pero no a la larva (ojo). Esto es preventivo, pero no es magia. Una vez que tienes la infestación, la trampa usa feromonas para atraer al macho adulto. El macho, como todos, va hacia la trampa recitando a Garcilaso…

En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto…

… ya sabéis. El elixir del amor.

Y se queda pegado. La trampa sirve para detener la plaga, pero no para prevenirla.

Se llaman Serrico Lasioderma.

Se vende en estancos y vale cuatro pesetas. Merece la pena ponerla. No afecta al sabor de los tabacos, previene que el bicho se reproduzca y hay que cambiarla cada cierto tiempo. No mucho. Está en las instrucciones.

Si algún estanco quiere venderla, que pregunte a los hermanos Montes de Premium Brands, que son los que la representan en España.

Como veis, hasta un patán como yo puede ponerla. Hacedme caso: congelad, apartad, observad y poned la trampa antes de que os invada otro lugar común literario: la pregunta Ubi sunt?

6 comentarios de “Carpe diem

  1. Fernando Sanfiel dice:

    Con todo el respeto a ese buen artículo sobre el bicho (gorgojo del tabaco) y con oportuna tasa de publicacion que Javier me impuso, paso a traspadarles con el rigor de uno de los más de 400 procesos que un puro Premium no puede «saltarse». El tratamiento fungicida por congelación para evitar que en las hojas de tabaco, recien torcido y antes de su habilitación, como parte del largo proceso de reposo, se procede a congelar (durante 48 horas) a -22° para «matar al vivo» y no dejar eclosionar a lo Nonatos (con cariño). Este sencillo proceso y de corta duración, puedes asimilarlo para hacerlo en casa. En el caso que el tabaquero «olvidara u olvidase» respetivamente…..por las prisas para que te lo fumaras!!!!! Un abrazo y gracias por permitirme este detallito, copiado de mi diseño de procesos para El Sitio.

  2. Ignacio P. dice:

    Gracias por el post Javier, mentiría si dijera que no me ha tocado fumarme algun puro con el «amiguito». Una duda de novato… el puro si lo mentes en el congelador, lo envuelves con algo??? Papel albal??
    Muchas gracias
    Un abrazo y buen finde.

  3. Fernando Sanfiel dice:

    Una bolsa de congelar con cierre hermético. En la industria se meten «a pelo». Pero, en casa, con la bolsa y descongelar al aire sin sacar de la bolsa. Si en daño lo permite, corta el «cacho». Si no, no los saques de la bolsa y al humidor, si solo tienes uno o separado en gaveta aparte. Lo ideal es tener un pequeño humidor «hospital» para ese tipo de enfermos en recuperación. Lo normal es que no den más problemas. Recuerda: realiza el proceso cuando los compres, te ahorrarás sorpresas. Con tabaquerias pequeñas es muy habitual. O los fumas rápido o……sorpresa. Con un Premiun NUNCA debe pasar. A mandar!!!!

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