Champán, caviar, tabaco... - Burkina the revist Maridaje

Champán, caviar, tabaco…

Champán, caviar, tabaco… Casi podría acabar la entrada ahí, en esos puntos suspensivos que parece que te invitan a imaginarte tú lo que viene después. Si tiras un poco de sugestión, de deseo, estoy convencido de que llegarías a las mismas conclusiones que yo y ya estaría todo dicho. ¿No te parece? Pero no sería justo, ni para ti ni para quien, con su empeño, propició que el lunes, en Barcelona, en Puro Ocio, en la Cava París de Eduardo Navarro, confluyera ese alineamiento astral en mi boca. Fue Nina Peraza, brand ambassador de Davidoff en España, quien nos juntó allí a Davidoff, Dom Pérignon y Real Caviar.

Puedes ver el vídeo del directo de instagram aquí. Estábamos Xavier Monclús, brand ambassador de Dom Pérignon; Fabio de Iure, de Real Caviar y este aprendiz de sinvergüenza que os escribe, acompañado del director comercial de Davidoff en España, Agustín Figueras. Lo presentó, como no podía ser de otra forma, el propio Eduardo, que era el anfitrión.

Puedes ver el vídeo o puedes creerte lo que te voy a contar… O puedes experimentarlo tú en tu hogar y darte cuenta de que, en fin, no son productos de bajo precio, y no pueden serlo porque son extraordinarios, pero para sentir lo mismo que nosotros sentimos el lunes, tampoco hace falta tirar la casa por la ventana ni pedir una hipoteca. Sólo es necesario vencer algún pequeño prejuicio y, así, como sucede siempre cuando se supera una barrera mental, dar un paso hacia la grandeza.

Hacia lo único, lo singular, lo maravilloso…

CHAMPÁN, CAVIAR, TABACO…

He dicho que casi podría acabar en esos puntos suspensivos cuando, en realidad, ni siquiera sé cómo arrancar. Quizá lo más justo sería empezar dando las gracias a Nina. La pobre, después de su esfuerzo, ni siquiera pudo estar con nosotros. Fue ella quien ideó el encuentro y quien hizo el lío a Eduardo para organizarlo. Espero que estés bien, Nina, tu familia también y que puedas regresar lo antes posible a Barcelona.

Después me gustaría decir algo sobre el champán, el caviar y el tabaco, algo que creo que construye un fuerte lazo de hermandad entre estos tres productos, que es lo mucho que te enseña sobre ti mismo juntar su sabor en la boca. No es una entrada al mundo de lo exclusivo, ni nada de eso que, a mí, personalmente, no me interesa. Es un mundo demasiado lleno de presunción y, salvo excepciones, entre las gentes que lo habitan suele suceder lo que decía Oscar Wilde, que lo conocía mejor que nadie, «conocen el precio de todo y el valor de nada«. Es una puerta falsa que funciona, al mismo tiempo, de entrada y de salida y que, por el camino, como los libros malos, no deja poso. Nada, salvo el vacío de la vanidad.

La vanidad que es siempre el punto débil de la gente.

EL PRECIO DE TODO, EL VALOR DE NADA

Champán, caviar y tabaco son productos de lujo, sin duda, pero a mí no me gusta la palabra exclusivo, porque no creo que champán, caviar y tabaco excluyan a nadie. Hasta prefiero la palabra sibarita, habitante de la colonia griega de Sibaris, en la Magna Grecia, cuyo esplendor los llevó a conocer los más exquisitos productos de su época. El sustantivo exclusivo, en ocasiones, te mantiene alejado de este tipo de exquisiteces y no haces ni el intento de juntarlos en una reunión de amigos porque, así, de primeras, piensas que no te lo puedes permitir. Pero eso no es verdad. Son productos valiosos, sin duda, pero no son caros. Lo caro es algo cuyo valor en dinero no está justificado por su calidad. Lo caro es algo que sólo ofrece marca y… Vanidad.

Te voy a hacer la cuenta. Una lata de Real Caviar de 30 gramos viene a costar 60 euros. Si lo calculas al kilo, estamos hablando de 2.000 euros el kilo. Claro. Pero con un kilo de caviar, ya te montas un fiestón. Con 30 gramos, ya puedes permitirte el lujo de probarlo. Sesenta euros hoy no es dinero. Es lo que cuesta poner una lavadora en casa fuera de la hora valle. El precio, en relación con el sabor, es barato. Sólo tienes que sentir como van explotando las huevas en la boca mientras las aplastas con la lengua contra el paladar. Es un impacto directo de sabor, como un bombazo, cuya onda expansiva te acerca, por un instante, a la felicidad.

Una botella de Dom Pérignon Vintage 2010 vale 160 euros. No suelen regalarlas (a veces uno tiene suerte en la vida y le cae una, ¡muchas gracias!), pero es un vino fuera de serie y escaso. Contó Monclús en el evento que «es un milagro que tengamos Dom Pérignon Vintage 2010«. Sólo la experiencia y la maestría de los expertos de la bodega salvaron la cosecha de ese año. Es un milagro y ya sabemos que los milagros son generadores de devoción. La mía está asegurada. ¿El precio? Está más que justificado.

DAVIDOFF SIGNATURE Nº2

El problema de beber Dom Pérignon es otro. Te va a contar una cosa sobre ti que igual no sabías: te va a enseñar lo mucho que te gusta lo bueno de verdad y lo regular, por bien presentado que esté, ya no te va a gustar tanto. Es de una cremosidad, de un frescor en la boca, de una complejidad, sabor largo, mineral, duradero… Que lo disfrutas más y más tiempo. Es una pasada.

Y, por ultimo, en esta triada del sabor, un Davidoff Signature nº2, que es esta panetela clásica, muy clásica, de La Maison, el cigarro personal de Zino Davidoff y, por tanto, una de las mecas del tabaco… Todo fumador de tabacos debería probar, al menos, una vez en su vida un Davidoff nº2. Esto es como decir que eres muy aficionado a la lectura, pero que no has leído el Quijote. Hay productos que, te gusten o no (porque, a lo mejor, fumas un Davidoff nº2 y no es tu tabaco), te dan el carnet de aficionado. Otra meca es Cohiba Lancero… Otro, sin duda, Davidoff nº2. Un día os haré una entrada con 10 mecas del tabaco.

Todos los que participamos en la cata, que éramos seis personas (me falta mencionar y agradecer a Marc Pérez su ayuda y su apoyo técnico) estuvimos de acuerdo: son productos que nos cuenta que existe la sutileza, que la elegancia es discreta, o no es elegancia, y que no podíamos haber elegido mejor tabaco, ese Davidoff Signature nº2, con su capa Connecticut y su capote y su tripa dominicana, para la experiencia. El amargo es tenue, pero elegante. El dulce es floral, pero no empalagoso. La madera es cedro, no puede ser más persistente ni tabaquera. La cremosidad, los toques de pastelería, la acidez que da vida a todo en la boca… Es una tabaco suave, suave-medio, pero su sabor es, como digo, sutil.

Presupuesto total: 340 euros del caviar (tres latas) y el champán, más 17 euros por el tabaco. Vamos a redondearlo a 360 euros. Es dinero, sin duda. Quizá para desayunarlo todos los días, cosa que yo no haría, porque los sueños cumplidos alimentan la insatisfacción. Me recuerdo a Julian Barnes y «La mesa limón» (libro recomendado).

LA CUENTA

Trescientos sesenta euros, pero nosotros éramos seis. Nos dio para probar un par de cucharadas de cada lata de caviar y, al menos, dos copas de Dom Pérignon. Ahora bien, el gasto en caviar y champán, se comparte. Es decir, 340 euros entre seis tocas a cincuenta y tantos… Más el cigarro: la cuenta es de unos 70 euros por persona. Repasad bien la cuenta, si queréis, que yo soy de letras.

Vais a tocar a un poco menos, pero creedme cuando os digo que con Dom Pérignon, Real Caviar y Davidoff nº2 siempre, sea cual sea la cantidad que te tomes, siempre te vas a quedar con ganas de más. Hacedlo, y disfrutadlo despacio, alargad el tiempo de contacto, paladeadlo, dejad que el caviar se aplaste contra vuestro paladar y extienda su sabrosa grasa. Veréis cómo se agarra el sabor del tabaco a la boca. Comprobarás que Dom Pérignon tiene una acidez que comparte con los gases nobles la propiedad de ocupar todo el espacio disponible.

Eso es lo que pagas. Y, creedme, lo vale. 70 euros no es dinero. Mi hija hoy se ha ido al Parque Warner y ¡me va a salir por eso! Y os aseguro que por mucho que lo disfrute ella ni se imagina lo que disfrutó su padre el lunes. ¿Parque Warner? Vamos, no me jodas. Lo único malo: que vas a descubrir por qué lo bueno es bueno y ya no vas a querer lo regular. Estos productos te ayudan a conocerte a ti mismo.

HAY CIGARROS QUE SE SUEÑAN – LA HISTORIA DE ORO BLANCO

4 comentarios de “Champán, caviar, tabaco…

  1. Luis Javier dice:

    Como escribes, Javier. Recreas la experiencia de una forma que parece que hayamos sido el 7 invitado. Muchas gracias por hacernos vivir ese mágico momento.

  2. Roberto dice:

    La frase de «lo mucho que te gusta lo bueno de verdad…» es mítica y me la apunto, me ha hecho mucha gracia. Me recuerda con humor aquella frase: «la vida buena es cara, hay otra mas barata pero no es vida», y es una de esas frases que al menos yo me repito cuando me doy un capricho que no debería, o eso dicen.

    La alegría de escaparse de lo terrenal por un momento, jajajaja. Un abrazo!

    • JAVIER BLANCO URGOITI dice:

      La buena vida es cara. Hay otra más barata: se llama subsistencia… Jejejejeje… La cosa es que desayunar estas exquisiteces todos los días les quita parte de su gracia, por lo que decía Oscar Wilde: El precio de todo, el valor de nada. No he querido meter el cuento de Julian Barnes de la Mesa limón porque se me hacía muy largo, pero va de eso: de que los sueños cumplidos también pueden acabar aburriendo. Todo es cuestión de medida. Me alegro de que te haya gustado. Un abrazo

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