Sexo sin amor (y 3) - Burkina the revist Selección de tabaco

Sexo sin amor (y 3)

Tenía pendiente terminar la serie Sexo sin amor (y 3). Seguro que tengo más cosas pendientes, pero que sea precisamente el sexo lo que está por terminar, no sé cómo definirlo, si como un claro gatillazo o el final de la pasión. En cualquier caso, era imperdonable. Os voy a recordar de qué iba la selección: compré una pila de chocolates, de todo tipo, para intentar maridarlos con distintos tabacos, pero mi conclusión, compartida por David Cagigas, fue que, efectivamente, la mezcla del tabaco y el cacao en la boca da mucho gusto, mucho, pero no armoniza. Por eso, para que tuviera algún atractivo, metí la iniciativa en el armario (en la nevera, en realidad), unos cuantos meses hasta que se me ocurrió relacionarlo con el sexo. Y, claro, cuando ya escribes la palabra sexo en el titular…

CHO CO LA TE

En esencia, la conclusión fue que, aunque son dos sabores que cuando se juntan en la boca dan placer, un placer adulto además, casi pornográfico, lo cierto es que no se respetan: el chocolate crea una película en la boca que redondea el sabor del tabaco, lima todas sus aristas, lo doma, pero, al mismo tiempo, borra matices esenciales. Es como si le diera una mano de pintura con brocha gorda. El inevitable paralelismo es la combinación, tantas veces repetida, del queso y el vino. El queso provoca que el vino malo parezca bueno, es cierto, pero a un vino bueno, complejo, profundo y largo, lo mata. Tiene el mismo efecto igualitario que un lugar común literario. Algo así como:

«Para todos tiene la muerte una mirada».

SEXO SIN AMOR – FINAL

Conclusiones. Había tres soluciones: dejar que mi hija se fuera comiendo, poco a poco, las 54 tabletas de chocolate (cosa que iba a pasar de todos modos); buscar cigarros, digamos, mejorables para que chocolate los elevara al cielo del paladar; o proponer tabacos de intensidad alta, de forma que la combinación diera mucho placer en boca, un poco de sexo muy sano, pero, insisto, a costa de los matices:

Si desea tirar la toalla pulse o diga uno; para tirar de Flor de Minavo Moñigos, pulse o diga dos; si usted prefiere sexo, sin amor, placer desbocado, sin armonía, pero con mucho gusto, pulse o diga tres.

Pues tres, claro.

SEXO SIN AMOR y SEXO SIN AMOR (2)

No hay armonía. Hay placer, sin convivencia, y lo podemos discutir, y es perfectamente legítimo que no estés de acuerdo, y para eso tienes los comentarios de la entrada. Agradeceré tus razones, por supuesto, y te aseguro que habrá paz, que hoy es el día de San Hostiano… Lo acabo de oír en la radio y no he podido evitar encajar el chiste, aunque sea un poco forzado, el patrón de las decepciones: «¡Hostia, no!».

CHOCOLATE Y SAL

A modo de introducción, ya va bien. Ahora voy a ponerle un puntito de sal:

Pancracio Nibs con flor de sal + Capitol Casino o Liga Privada nº9 Toro.

Los nibs (yo lo he sabido después) son semillas de cacao caramelizadas que, con la sal (del Delta del Ebro) y el amargo de un chocolate al 64%, componen un contraste interesante en la boca. Una explosión muy curiosa de sabor, especialmente indicada para curiosos al que sólo le falta un punto ácido para completar una activación total del buzón. Hay que meterle poderío para que el sabor del tabaco se haga hueco entre tanto estímulo, con dos tabacos nicaragüenses.

El primero de ellos casi no hace falta ni que os lo presente porque estoy seguro de que ya muchos lo conocéis como el tabaco que lo cambió casi todo: Liga Privada Nº9 Toro, el cigarro del jefe, creado por los locos disruptivos de Drew Estate cuyo fin último no era la venta, sino el consumo propio de los creadores de la marca.

Un tabaco precioso, con una capa Broadleaf de Connecticut (USA) para enmarcar y ponerla en el salón. Es sabroso y fuerte, bastante fuerte, pero equilibrado, redondo y complejo y puede resistir bien los envites del chocolate. La punta salada de Delta del Ebro le da un toquecito que completa bien toda la amplia paleta de sabores oscuros que ofrece: cueros, cacaos, nueces, almizcle y hasta balsámicos tipos regaliz y, lo voy a decir, sí… Clorofila. Un tabacazo de 152 mm x 52 que debes probar y que fumando despacio te va a llevar a hora y media sin sobresaltos. Construcción impecable con capote Mata Fina, Brasil, y cinco tabacos en la tripa, de semilla cubana sembrada en Honduras y Nicaragua. Precio en estanco: 19’50 euros bien gastados (pvp a 30 de junio de 2021, pero podría variar).

OTRA OPCIÓN MÁS

La otra propuesta también es un 100% Nicaragua, de sabor más directo, menos complejo, pero también con potencia y sabores intenso a establo, a cuero, a galera de torcido. Capitol Casino es un 135 mm x 54, con rabo de cochino, creado por el gran Rafael Nodal para Tabacalera y fabricado por los Plasencia en Nicaragua. Fortaleza media a fuerte, le salen aromas clásicos florales y amaderados, es un tabaco constante que te deja satisfecho por 10’00 euros en estanco (precio a 30 de junio de 2021, pero podría variar).

Os lo conté este´día:

CAPITOL CASINO

Y este otro día, hicimos un directo en Instagram Rafael Nodal y yo:

ORGÍA TOTAL DE CHOCOLATE

Vuelvo a lo mismo: si al chocolate que da el tabaco le metes más chocolate… Pues es una orgía de chocolate, una muy poco organizada en la que las fronteras quedan difusas y no acaba de acertar uno cuánto aportar cada uno de los participantes. Una cosa un poco fuera de control, pero, en fin, un poquito de desenfreno de vez en cuando es muy sano.

Pancracio Único Bean to Bar + Oliva Serie V Melanio Maduro Torpedo o Rocky Patel Decade Robusto.

Chocolate al chocolate. Dos tabacos en los que predomina el sabor del cacao, sobre todos los demás, con este «de la alubia a la tableta» de Pancracio que no es, ni mucho menos, dulce, aunque si tiene un toque frutal, es amargo, desde luego, con ese 68% de cacao y da el mismo toque almizclado y cítrico del tabaco bien fermentado.

Para este chocolatazo, quizá me equivoque, pero me han venido a la cabeza dos tabacos que son una pequeña bomba de chocolate. Decade de Rocky Patel, que fue cigarro del mes en Burkina The Revist en noviembre de 2019…

CIGARRO EL MES – NOV 19 – BURKINA THE REVIST

… aunque era en otro formato, el 46, pero es lo mismo porque la consistencia está asegurada con Rocky Patel. Puedo decir que de los doce cigarros que componen esta selección, probablemente el Decade de Rocky es el menos intenso. Junto a su pareja de foto, Oliva, son los tabacos que van de media a media alta y, desde luego, los que menos van a resistir la untuosidad del chocolate. A pesar de esto, en el territorio aromático, creo que son los dos que mejor casan con chocolate de calidad.

El Decade de Rocky Patel, lanzado para celebrar el décimo aniversario de la marca, es una delicia que te lleva, inmediatamente, de viaje en el tiempo hacia aquellos cigarrillos de chocolate que comíamos de niños. Tiene una preciosa capa Sumatra Ecuador, tabacos nicaragüenses y hondureños en capote y tripa, con bastante añejamiento, y además de ese chocolate tan rico, da tierra, canela y vainilla y un dulce tostados como a crema catalana… Gran tabaco, robusto (127 mm x 50), box pressed,, por 10’50 euros en estanco (precio a 30 de junio de 2021, pero podría variar).

Y LA BOMBA FINAL

Con respecto al Oliva, un poco en la misma línea. Aunque su formato figurado box pressed lo hace, al final, un punto más intenso, más cargado de sabores espesos en el último tercio. Es un torpedo de 165 mm x 52, también box pressed, pero la capa, en este caso, es Maduro San Andrés, México. Esta hoja es la que le aporta ese carácter de bomba de chocolate.

El resto del tabaco es 100% Nicaragua, que le da ese carácter terroso y dulce, meloso y especiado. Es precisamente ahí, en el tema de los los sabores sutiles, el fine tuning, donde el efecto del chocolate puede ser pernicioso para la complejidad. Este Pancracio amargo y un punto animal, algo rancio, le da una perspectiva nueva a la fumada. El precio de este tabaco, que está escaso en las cavas, es de 17’00 euros (precio a 30 de junio de 2021, pero podría variar).

Teoría expuesta y comprobada, abro el debate. Os recuerdo que los comentarios son siempre muy pero que muy bienvenidos. Probadlo vosotros. Primero sin chocolate y, después, con un poquito de chocolate y me decís si tengo razón o no, que, lo admito, puede ser que no. En ese caso, si alguien me convence, no lo dudéis: cambiaré de opinión y mañana diré otra cosa. De momento, para mí chocolate y tabaco es sexo sin amor. Buen sexo, muy gustoso, pero sin armonía.

4 comentarios de “Sexo sin amor (y 3)

  1. Fuica dice:

    Magnífica entrada, en mi caso particular uso el chocolate al final de los cigarros, para rebajarles potencia y poder apurarlos. Llevo envejeciendo unos habanos dos años en humidor, y ahora resulta que los finales ya no me saben a amoniaco sino a regaliz, me pregunto si me ha cambiado el paladar o realmente son los puros los que han cambiado…

    • JAVIER BLANCO URGOITI dice:

      Muchas gracias! O que, a lo mejor, has conectado mejor los aromas y los recuerdos y lo que pensabas que era amoniaco, en realidad, era regaliz. La cosa es que el balsámico, el golpe en nariz, del amoniaco es muy desagradable e hiriente. El del regaliz es una sensación gustosa de alivio. Quizá ahí lo notes mejor. UN abrazo

  2. Roberto dice:

    Excelente entrada, como de costumbre.

    A mi el sexo sin amor no me molesta, y tampoco me parece que mejore mucho con el amor, para que engañarnos, aunque entiendo el símil perfectamente =D. Dicho esto, yo que aun estoy en fase de pruebas, he descubierto en el Melanio Maduro un cigarro muy alineado a lo que busco (¿no te j…?!), así que pasaré de inmediato a probar el RP Decade y por supuesto, con chocolate! y un Jack Daniel’s Single Barrel también!

    Por otro lado y aunque ya Javier ha escrito largamente sobre esto (gracias), sigo leyendo de forma mas o menos recurrente que a los Habanos les falta un punto de humidor. Yo, novato al fin, simplemente espero por un buen momento para disfrutarlos, no estoy muy pendiente del dejar reposar.

    Muchas gracias!

    • JAVIER BLANCO URGOITI dice:

      Muchas gracias Roberto. Verás ese Rocky Decade cómo te gusta también. Lo de los Habanos, para ser justo, no es siempre ni es en todos los Habanos, pero ni los cubanos, ni a ningún otro puro recién llegado a las cavas, sea de la procedencia que sea, le viene mal calmarse un poco en el humidor de casa. Pero tampoco hay que pasarse: un par de semanas, un mes… Y ya. Es un reposo. Si después de ese tiempo, que normalmente se lo da el estanquero, el tabaco sigue rebelde, entonces ya es otro el problema. UN abrazo

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